Gracias a la vigilancia epidemiológica se conoce que la circulación de los virus respiratorios aumenta con la llegada de los aguaceros y eso resulta en causas frecuentes de consulta en los servicios de salud en la temporada de lluvias.  

En la red de establecimientos de Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) ocho áreas de salud y ocho hospitales hacen monitoreo semanal con toma de muestras y análisis de laboratorio para conocer los virus presentes en las comunidades.   

Esta vigilancia permite mayor conocimiento sobre las interacciones entre las condiciones meteorológicas y las enfermedades infecciosas, información relevante para la planificación de los servicios de salud: esos reportes permiten hacer las proyecciones de los casos y emitir las alertas de enfermedad por esta causa para el país.   

Cuando se ve el comportamiento usual puede notarse que las infecciones por el virus sincitial respiratorio son las más frecuentes al comienzo en el primer trimestre, seguidas por la influenza y la infección por adenovirus que permanecen presentes el resto del año. Sin embargo, la situación cambió el año pasado con la pandemia y el virus SARS-CoV-2 fue el predominante con pocos casos de enfermedad de los demás.  

¿Qué esperar el segundo año de pandemia?

En el 2020 carecíamos de datos sobre el virus pandémico y este año apenas veremos si su comportamiento es similar o distinto; por lo tanto, se necesitan tres años de registros para hacer proyecciones, señala la doctora Xiomara Badilla Vargas de vigilancia epidemiológica de la CCSS.  

Desde las últimas 3 semanas, los epidemiólogos han observado el comportamiento creciente de casos de enfermedades respiratorias, en todo el país y que se podría relacionar con el aumento de lluvias. En este momento el radar epidemiológico indica que hay casos de adenovirus y, en menor proporción, de sincitial; sin embargo, el coronavirus pandémico es el que dispara la enfermedad”, manifestó la doctora Guiselle Guzmán Saborío, jefe Salud Colectiva y epidemióloga.   

Para la doctora Guzmán es posible que el virus pandémico comience un proceso de adaptación y, conforme pase el tiempo, se comporte como el resto de virus respiratorios con mayor crecimiento en la época lluviosa.  

En lo que sí hay certeza de los especialistas es que, mientras avanza la vacunación covid-19 y comienza la vacunación influenza, las personas deben tomar previsión para evitar enfermarse. Un llamado se hace especialmente con el cuido de los niños y de los adultos mayores, quienes suelen enfermar con impacto más grave.   

¿Por qué surgen más enfermos con la llegada de las lluvias?  

Al parecer las lluvias propician las condiciones de transmisión: la gente pasa más tiempo en lugares cerrados, incluso con escasa ventilación.   

El punto clave de riesgo son los aerosoles; cuando alguien respira, habla o tose muchas partículas quedan suspendidas en el aire. Las gotitas pequeñas flotan durante horas en el aire de la habitación y existe evidencia de que pueden portar coronavirus vivos cuando una persona está infectada.  

Si bien la persona enferma que tose representa más peligro de contagio para los demás en la habitación, las investigaciones señalan que bastan dos o tres minutos de conversación normal para producir tantas gotas como sucede en una vez que alguien tose, por eso se dice que quince minutos en una habitación sin ventilación aumenta el riesgo.  

El doctor Álvaro Arturo Avilés Montoya del servicio de infectología del hospital México nos indica qué hacer en tres momentos claves: la protección, el monitoreo de síntomas y la detección de momento crítico para acudir por atención médica.  

  • ¿Qué hacer para protegerse?  

Gran cantidad de las infecciones respiratorias virales se transmiten de la misma forma: mediante gotas por rocío o aspersión de tos y los aerosoles lanzados al aire en habitaciones cerradas.   

De modo que lo que hemos venido enseñando e insistiendo para SARS-CoV-2 es lo mismo que hay que hacer con Influenza: distanciamiento social, medidas de barrera como mascarillas, lavado frecuente de manos, y cortesía respiratoria al toser o estornudar.  

Las medidas sanitarias conocidas son la mejor defensa: tomar distancia, estar en sitios ventilados, lavarse las manos continuamente y usar mascarilla son escudos de protección para todo el virus respiratorio. Además, tendremos las vacunas que ayudan a cada persona y a la protección de grupos que se vacunan.    

El uso de mascarillas en sitios internos como oficinas es importante. Esto evita que las gotas más grandes afecten directamente a alguien o se evaporen a un tamaño más pequeño y circulen en el aire.  En consecuencia, si bien permanecer a distancia de otras personas reduce la exposición, podría no ser suficiente en todas las situaciones, como en habitaciones cerradas y con poca ventilación.  

Cuando sea posible es necesario abrir puertas y ventanas para aumentar el flujo de aire fresco dentro de las habitaciones, procurando hacer una corriente con punto de entrada y salida.  

Y como es natural en la buena salud los doctores indican la buena nutrición y la actividad física como una medida integral para que el cuerpo pueda dar mejor respuesta ante una eventual infección.  

 ¿A qué síntomas prestarle atención?  

Esta enfermedad puede producir neumonías graves en personas mayores con los mismos factores de riesgo que para covid-19: adultos mayores, inmunocomprometidos, enfermos pulmonares, cardiacos o renales, diabéticos, embarazadas, etc.    

Si una persona desarrolla fiebre, dificultad respiratoria, y tos seca, ya eso es motivo para que la persona consulte al médico o al servicio de emergencias y para que idealmente le hagan una radiografía de tórax que demuestre que tiene o no neumonía. También puede producir desaturación del oxígeno en la sangre, de modo que, si hay un oxímetro disponible y la medida es menor que 92%, es preferible poner atención a estos datos y consultar.  

¿Cuándo tengo que ir al médico?  

Se recomienda ir cuando la dificultad respiratoria sea tan intensa que se asocia con deshidratación, cuando los labios o las uña se ponen moradas, cuando empieza a haber alteración del estado de conciencia, o cuando baja la producción de orina y hay otros datos de deshidratación.    

Obviamente, la persona enferma desde antes, debe estar vigilándose y debería hacer la consulta telefónica para no abarrotar los servicios de emergencias en vista de que estamos en plena tercera ola de covid-19 y no vale la exponerse ni exponer a los demás.   

También, hay que evitar que la gente “colapse” quedándose hasta el final sin consultar por temor.  Cuando hay dudas, antes de ir a emergencias, es preferible pedir asesoría telefónica a los equipos designados para ese fin.  

Como puede verse, muchas manifestaciones son las mismas que las de covid-19. Por eso hay que cuidarse igual y evitar exponerse a grandes grupos de gente particularmente si uno sabe que tiene factores de riesgo importantes. 

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