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El tipo de cambio del dólar experimentó un importante repunte durante los últimos días en Costa Rica, al registrar un incremento acumulado de ₡5,49 y cerró la semana anterior en ₡458,88, marcando así su mayor alza semanal en varios meses.

No obstante, especialistas financieros de Coopecaja advierten que aún es temprano para concluir que el país enfrenta un cambio estructural en la tendencia cambiaria. Más bien, el comportamiento reciente podría responder a un ajuste temporal derivado de condiciones específicas del mercado. Uno de los principales factores detrás de este movimiento es la menor disponibilidad de dólares observada durante los últimos días hábiles de mayo. Mientras en semanas anteriores el mercado cambiario registraba transacciones cercanas a los $45 millones diarios, durante los tres últimos días hábiles del mes el promedio cayó a apenas $17,2 millones por jornada.

A esto se suma una reducción significativa en el superávit de divisas disponible en las ventanillas financieras, e incluso se presentaron jornadas en las que la demanda de dólares superó la oferta proveniente del público.

Lo que estamos observando responde principalmente a una disminución temporal en la oferta de dólares dentro del mercado local. Aunque el comportamiento reciente ha llamado la atención, todavía es necesario monitorear la evolución de distintos indicadores para determinar si se trata de una tendencia sostenida o de un ajuste coyuntural”, explicó Elizabeth Morales, Subgerente de Coopecaja.

¿Cómo impacta el aumento del dólar a los costarricenses?

El comportamiento del tipo de cambio tiene efectos distintos según la situación financiera de cada persona o empresa. Quienes mantienen créditos en dólares y reciben sus ingresos en colones podrían enfrentar cuotas más elevadas si el tipo de cambio continúa aumentando. De igual forma, las empresas que dependen de bienes o insumos importados podrían experimentar incrementos en sus costos operativos, los cuales eventualmente podrían trasladarse al consumidor final.

Por el contrario, las personas con ahorros o inversiones denominadas en dólares podrían ver fortalecido su poder adquisitivo cuando convierten esos recursos a colones.

Para las entidades financieras, un aumento sostenido del dólar también implica desafíos relacionados con las carteras de crédito dolarizadas y con la capacidad de pago de quienes generan sus ingresos principalmente en moneda local.

Es importante que las personas revisen periódicamente su exposición cambiaria y evalúen cómo un eventual incremento del dólar podría afectar sus finanzas personales. La planificación financiera sigue siendo la mejor herramienta para enfrentar escenarios de volatilidad”, agregó Morales.

Aunque el reciente repunte ha despertado expectativas sobre una posible recuperación del dólar, los analistas coinciden en que la evolución de las exportaciones, el comportamiento del turismo y el contexto económico internacional serán determinantes para confirmar si el país se encuentra ante una nueva tendencia o frente a un ajuste temporal del mercado cambiario.

Factores que podrían impulsar el dólar durante el segundo semestre

Dentro de los diversos elementos que podrían influir en el comportamiento del tipo de cambio en los próximos meses se encuentran: la desaceleración de las exportaciones, donde datos recientes muestran que las ventas externas del régimen de zonas francas crecieron un 7,4% a abril de 2026, por debajo del 12,3% registrado durante el mismo período del año anterior. Un menor crecimiento exportador implica una entrada más moderada de divisas al país.

Otro factor, es la finalización de la temporada alta turística podría reducir el ingreso de dólares provenientes de visitantes internacionales, disminuyendo parte de la oferta que habitualmente recibe el mercado cambiario.

En el ámbito internacional, las tensiones geopolíticas en Oriente Medio representan otro factor de riesgo. Un eventual aumento en los precios internacionales del petróleo y otras materias primas podría elevar la factura de importación de Costa Rica, incrementando la demanda de dólares para cubrir dichas compras.

A estos elementos se suma la desaparición de algunos factores extraordinarios que influyeron durante los primeros meses del año, como ingresos asociados a operaciones corporativas específicas y ventas de divisas realizadas por Operadoras de Pensiones Complementarias, eventos que difícilmente se repetirán con la misma intensidad durante el resto del año.

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