Imagine una garrapata. A simple vista, puede parecer un pequeño animal, uno de los muchos que habitan los bosques y los potreros del país. Lo que poco se sabe es que, en su interior, suele esconderse un universo de microorganismos que la ciencia apenas comienza a descifrar. En Costa Rica, uno de ellos había permanecido inadvertido, hasta ahora.
Se trata del Jingmen tick virus (JMTV), un virus descubierto en China en 2014. Su detección en Costa Rica marca un hallazgo trascendental para el país por ser el primer virus reportado en garrapatas en América Central.
Actualmente, el Jingmen tick virus es uno de los que más intriga a la comunidad científica debido a las numerosas incógnitas que rodean su biología y su verdadero impacto para la salud humana, el cual se sospecha podría representar una amenaza aún no dimensionada.
Así lo detalló la Dra. Tatiana Murillo Corrales, viróloga de la Universidad de Costa Rica (UCR), quien lideró el inédito hallazgo en una de las especies de garrapatas que más pica al ser humano en América Central: la Amblyomma mixtum, cuyos especímenes fueron recolectados en La Siberia, en Valle la Estrella, Limón.

“Iniciamos el estudio junto con la Dra. Adriana Troyo, entomóloga médica de la UCR y coordinadora del proyecto, porque nadie en Centroamérica estaba estudiando virus en garrapatas. El conocimiento que se tiene es solo de algunas bacterias que las garrapatas pueden tener y transmitir, pero no de cuáles virus”, mencionó la Dra. Murillo.
“Con esta detección estamos frente a un virus que nunca antes había sido reportado ni en Costa Rica ni en Centroamérica. En América Latina se ha detectado en México, Colombia, Brasil, Antillas Francesas, así como en Trinidad y Tobago. Lo que no se conoce, no se vigila, no se diagnostica y, por ende, no se trata. Por eso este hallazgo es tan relevante, pues nos permite adelantarnos a lo que pueda surgir”, finalizó el Dr. Luis Enrique Chaves González, entomólogo médico de la UCR y parte del equipo investigador.
En la detección participaron científicos y científicas del Centro de Investigación en Enfermedades Tropicales (CIET) de la UCR, así como el Laboratorio de Parasitología de la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional (UNA). También se contó con el invaluable trabajo del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud de Panamá y del Instituto Pasteur en Francia.




