Ante el brote de salmonelosis reportado a finales de mayo en Ciudad Colón, la especialista Lohendy Muñoz Vargas, coordinadora del Laboratorio de Salud Pública y Alimentos de la Escuela de Medicina Veterinaria (EMV) de la Universidad Nacional (UNA) y del Programa de Investigación en Enfermedades Tropicales (Piet), recomienda a la población mantener la cadena de frío de las carnes desde el momento de la compra hasta su llegada al hogar.
La experta aconseja transportar los productos cárnicos, preferiblemente en hieleras o recipientes térmicos, y evitar que permanezcan a temperatura ambiente durante períodos prolongados, ya que estas medidas son fundamentales para prevenir la proliferación de bacterias como la Salmonella y reducir el riesgo de otras enfermedades transmitidas por alimentos.
“Entre los productos de mayor riesgo se encuentran las carnes de res y cerdo, el pollo, los huevos, embutidos y lácteos no pasteurizados cuando no son manufacturados, manipulados o cocinados de forma adecuada. Asimismo, frutas y vegetales pueden contaminarse al entrar en contacto con aguas contaminadas, materia fecal o abonos elaborados a partir de residuos animales».
Además de mantener la cadena de frío, Muñoz recomienda evitar la contaminación cruzada en el hogar; es decir, separar las carnes crudas de los alimentos listos para el consumo, así como realizar un lavado frecuente y exhaustivo de utensilios de cocina y manos antes, durante y después de la preparación de las comidas.
Otra medida fundamental-recalcó la experta de la UNA- es garantizar una cocción completa de los productos cárnicos, los cuales deben alcanzar una temperatura interna mínima de 63 °C, lo que permite eliminar la bacteria y reducir el riesgo de infección.
Sintomatología
La especialista expresó que los síntomas de la salmonelosis suelen incluir diarrea, vómitos, fiebre, dolor abdominal y deshidratación. “En la mayoría de los casos la enfermedad se presenta como una gastroenteritis, aunque puede escalar a complicaciones graves en menores de 5 años, adultos mayores, mujeres embarazadas y pacientes con sistemas inmunológicos comprometidos”, aseveró Muñoz.
“Recalcó que, en caso de presentar síntomas después de consumir alimentos, se recomienda acudir de inmediato a un centro de salud para recibir diagnóstico y tratamiento adecuados, pues se evidenció que algunas cepas de esta bacteria resultaron resistentes a ciertos antibióticos, por lo que se debe realizar un abordaje individual a los pacientes para determinar el fármaco adecuado».
Asimismo, las personas enfermas deben abstenerse de manipular alimentos y reforzar las medidas de higiene en baños y cocinas para evitar la transmisión de la bacteria a otros miembros del hogar.
Recomendaciones
1. Adquirir productos únicamente en establecimientos reconocidos que garanticen el cumplimiento de buenas prácticas de higiene y manipulación.
2. Mantener la cadena de frío desde el momento de la compra hasta el hogar, evitando que los alimentos permanezcan a temperatura ambiente durante períodos prolongados.
3. Ya en la casa, es fundamental asegurar una cocción adecuada de los alimentos, especialmente de los productos cárnicos, ya que las altas temperaturas permiten eliminar la Salmonella.
4. Mantener separados los productos crudos de aquellos que serán consumidos sin cocción, como frutas y vegetales, así como utilizar utensilios y superficies limpias durante todo el proceso de manipulación.
Muñoz subrayó que estas medidas son esenciales para proteger a las poblaciones más vulnerables, entre ellas menores, adultos mayores y pacientes inmunodeprimidos, quienes presentan un mayor riesgo de desarrollar complicaciones asociadas a la salmonelosis.
¿Qué es la Salmonella?
• La Salmonella es una bacteria zoonótica de distribución mundial que puede transmitirse entre animales y seres humanos. Se encuentra en ambientes contaminados y se desarrolla en el intestino de animales de producción, animales de compañía o personas, y representa una de las principales causas de enfermedades transmitidas por alimentos a nivel mundial.
• La infección se adquiere principalmente por el consumo de alimentos contaminados, tanto de origen animal como vegetal. La contaminación puede ocurrir en cualquier etapa de la cadena de producción y comercialización, desde la granja o cultivo hasta la mesa del consumidor, debido a deficiencias en las prácticas de higiene, almacenamiento o manipulación de los alimentos.



