La Municipalidad de Heredia se convirtió en su momento en el primer gobierno local en crear una Oficina de Bienestar Animal; el 24 de noviembre esta unidad especializada cumplió dos años de trayectoria. 

El periódico Velero Informativo quiso conocer algunas de las experiencias vividas. Un dato que resultó curioso,  es que la primera perra rescatada por esta Oficina de Bienestar Animal es ahora una perra de terapia para procesos de rehabilitación de personas con algún tipo de discapacidad, también trabaja con adultos mayores y jóvenes en riesgo social. 

Mi compañera Marjorie Chacón de comunicación fue la que nos alertó de que había un animalito abandonado en el bulevar que está entre las oficinas del Correo y el edificio Omar Dengo. La perra fue encontrada en condición de calle, en malas condiciones, sin fuerza y en estado de embarazo” comentó Marcela Alvarado Mora, encargada de la Oficina de Bienestar Animal. 

El gobierno local realizó la intervención y encontraron una Casa Cuna en donde se le acogería de manera temporal. De manera simbólica decidieron llamarle Muni. 

Vanessa Cubero Fallas nos contó que la primera intención fue recibir a Muni en su Casa Cuna para cuidarla durante su embarazo;  dos semanas después tuvo el parto,  de los 4 perritos uno nació muerto y los otros fallecieron posterior, riesgo que era latente ya que Muni no tenía los suficientes nutrientes al alimentarse de manera inadecuada cuando vivía en la calle. Tras este proceso, la familia de Cubero decidió adoptarla. 

Empecé a notar que ella era muy dulce, veía a un chiquito y se le veía una mirada de ternura, se dejaba tocar la cola, las orejas, las almohadillas de la patitas, lo menciono  porque no ha todos los perros les gusta o toleran que le toquen esas partes. Como soy voluntaria en ACOTEAMA, en donde soy encargada de terapia física, pensé que tal vez Muni tendría el perfil para apoyar en las terapias” recordó  Cubero. 

  Fue así, como Vanessa expuso el caso ante el director del centro; le aplicaron a Muni las pruebas correspondientes para ver si era apta como perra de terapia y las aprobó. 

El primer contacto que tuvo Muni fue con un niño de parálisis cerebral, la acosté a la par del niño y ella se quedó quedita, reiterando nuevamente su don para apoyar los procesos de terapia, ella permitió que el niño la peinara y se dejó abrazar. Normalmente la gente pensaría que un perro de terapia o asistencia tiene que ser de raza y no  Muni es una mestiza. Los perros de terapia en ocasiones se hacen y en ocasiones nacen, siento que Muni nació para ello”, narró la terapeuta física al periódico Velero Informativo. 

La especialista comentó que hay distintas formas de trabajar con un perro de terapia, por ejemplo un niño que sufrió una quemadura en su brazo y se le puso un injerto de piel,  le costará estirar el brazo; si el niño le lanza una pelota al perro para que la traiga, efectúa ejercicios de recuperación sin percatarse. 

                           

Otro caso es el de un niño que le cuesta saltar ya que cuando nació tenía el cordón umbilical enrollado en su cuello, perdió  mucho oxígeno lo que le generó una parálisis cerebral en su lado derecho; él no sabía  saltar, ni entendía la secuencia del salto. Al ver saltar a un perro de terapia, el niño se motiva e intenta hacerlo por imitación. Por otra parte, los latidos del corazón del perro y la respiración calman a los bebés, dicha cercanía les permite estar relajados en el proceso de la terapia. También la cola y las almohadillas de las patitas de los perros ayudan a estimular la sensibilidad. 

Los perros no solo ayudan en la terapia física, sino en la psicología, en educación especial, terapias del lenguaje. En el caso de los adultos mayores usted los ve sentados y en el momento en qué uno entra con un perro les cambia la expresión de su rostro, Muni puede acompañarlos en sus caminatas y no los jalara pues sabe caminar  al ritmo de ellos” explicó la terapeuta física. 

Vanessa Cubero adoptó a Muni

La Oficina de Bienestar Animal trabaja de la mano con SENASA y con diferentes grupos rescatistas quienes hacen sus aportes en Casa Cuna o como encargados en los procesos de adopción. En la labor han atendido denuncias, han hecho campañas de castración y vacunación;  trabajan además con los ejes de educación, acompañamiento y en el tema de salud pública. 

Entre las denuncias que recibimos fue la de una persona que tenía 14 animales en estado de crueldad y maltrato, de la mano había un tema de salud pública que afectaba al vecindario, con la intervención logramos que los 14 animalitos se entregaran en adopción. También gracias al concejo del Distrito primero que nos cedió un presupuesto, castramos casi 250 animales, algunos en condición de calle, otros que habían sido rescatados y además  gatos que viven en las comunidades pero que no son de nadie”, añadió Marcela Alvarado. 

En el cantón de Heredia hay poco abandono y pocos animales en condición de calle y es gracias al trabajo que han hecho los rescatistas, los cuales se han visto acompañados hace casi dos años por una Oficina de Bienestar Animal” concluyó Alvarado. 

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