Trabajar de día y estudiar de noche es la realidad de miles de personas que buscan avanzar profesionalmente mientras sostienen un empleo, una familia o ambas responsabilidades al mismo tiempo.
Según el Observatorio Laboral de OPES-CONARE, el 71,6% de quienes cursan una licenciatura en Costa Rica trabaja mientras estudia. Ante este contexto, la Universidad Nacional (UNA) decidió replantear la forma en que ofrece sus programas de grado avanzado y posgrado.
“La Vicerrectoría de Docencia emitió el pasado 2 de junio una instrucción, que establece que toda la oferta de licenciaturas, maestrías y doctorados deberá migrar hacia modalidades semipresenciales, virtuales o a distancia. La medida elimina la presencialidad como única alternativa y busca que la formación universitaria responda mejor a las condiciones de vida de la población estudiantil».
La disposición es obligatoria para facultades, centros, sedes, secciones regionales, unidades académicas y programas de posgrado. También aplica para la nueva oferta académica que se diseñe en adelante.
La instrucción incorpora una ruta de trabajo con etapas definidas. Durante este año se realizará un diagnóstico institucional para identificar cuáles programas continúan funcionando exclusivamente de manera presencial y cuáles han mantenido oferta activa durante los últimos dos años.
Posteriormente, cada unidad académica analizará las características de sus planes de estudio junto con especialistas en diseño e innovación curricular. El objetivo será determinar qué modalidad (semipresencial, virtual o a distancia) resulta más adecuada para cada programa según su naturaleza académica, metodología de enseñanza y perfil estudiantil.
La decisión sobre la modalidad deberá quedar formalizada en los respectivos planes de estudio y tomar en cuenta factores como la demanda, la pertinencia social y la posibilidad de ampliar la cobertura en distintas regiones del país.
La transformación también contempla la preparación del personal docente. La Vicerrectoría de Docencia desarrollará procesos de capacitación orientados al uso de plataformas institucionales y a metodologías acordes con los entornos virtuales y semipresenciales.
Una vez implementados los cambios, la Universidad dará seguimiento permanente a aspectos como el desempeño docente, la satisfacción estudiantil, el cumplimiento de los objetivos de aprendizaje y la calidad de los programas.
La meta es ampliar las oportunidades de acceso a la educación superior pública para personas que enfrentan barreras de distancia, tiempo o responsabilidades laborales.
“La trabajadora de Pérez Zeledón que no puede trasladarse semanalmente a Heredia, el profesional que busca una licenciatura para optar por nuevas oportunidades laborales o la persona que aspira a cursar un posgrado sin abandonar su empleo forman parte de la población que podría beneficiarse de esta transformación”, indicaron las autoridades.



