ad

La provincia de las flores incrementó la cantidad de homicidios, una comparativa del año 2022 y 2023,  evidencia la situación. Así lo demuestran datos estadísticos del Organismo de Investigación Judicial. 

Según el OIJ, al 22 de agosto de este 2023 se concretaron 570 homicidios en todo el país; 32 de estos en Heredia, es decir, en promedio cuatro personas al mes fallecen en manos de criminales en la provincia herediana; mientras tanto, en el año 2022 se registraron 26 homicidios, lo que equivale a seis asesinatos más, y, aún faltan los datos estadísticos que arrojen los últimos cuatro meses del año. 

Aunque las estadísticas reflejan un aumento en la cantidad de homicidios en Heredia, esta es la provincia del país con menor cantidad de casos, los primeros tres lugares los ocupan Limón con 144, San José con 141 y Puntarenas con 88. 

Lamentablemente el comportamiento de todas las provincias en cuanto a homicidios es a la alza, a la fecha la única excepción se da en Alajuela, en donde se registraron 66 casos, es decir 10 menos en comparación al  año anterior.  Y es que si comparamos las estadísticas, a agosto de este año se contabilizan 164 homicidios más en comparación al reporte anual del 2022, con 406 homicidios.  

Para Guillermo Acuña, sociólogo y vicedecano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional, las estadísticas del 2023 demuestran la generalización de la geografía de la violencia, una situación muy distinta a los años anteriores. 

Antes los homicidios estaban en espacios geográficos muy localizados, el fenómeno se presentaba en regiones y provincias muy concretas; en el 2023 está característica se ha ampliado prácticamente en todo el territorio nacional. Esta situación tiene un elemento principal y es que a estas alturas más de la mitad de los homicidios están vinculados con ajustes de cuentas evidenciando la generalización de las estructuras criminales, vinculadas básicamente con el narcotráfico, o con los tráficos de drogas y armas ” detalló Acuña. 

El especialista de la UNA resaltó la existencia de más actores en estos escenarios de violencia, quienes destacan como perpetradores y también como víctimas.Se refirió a las personas jóvenes y al aumento de la incidencia de las mujeres.

Mientras tanto, el sociólogo José Carlos Chinchilla, considera que  el fenómeno del incremento de la criminalidad se asocia a dos grandes hechos estructurales: el aumento de la desigualdad social y la exclusión social, así como al crecimiento del crimen organizado.

El aumento de la desigualdad social y la exclusión social; lo que ha generado son grupos de personas que viven en condiciones muy diferentes al resto de la sociedad y que se convierten en sectores vulnerables a ser atraídos por grupos criminales. Y, el crecimiento  del crimen organizado es una consecuencia directa del tráfico de drogas que acontece en el país y de las nuevas formas de pago que estos traficantes tienen con quien les ayudan en el mundo local. Nos referimos al pago con drogas; esto hace que los “ayudantes”  terminen vendiendo la droga para obtener el dinero y para ello se convierten en una organización criminal que asume espacios: barrios, comunidades, regiones; en las cuales deben de imponer por medio de la violencia su mandato en dichos espacios. Es ahí donde se incrementan los conflictos, la violencia y los asesinatos” resaltó Chinchilla. 

Por su parte, el sociólogo Guillermo Acuña fue enfático en resaltar que las políticas de seguridad implementadas en el país en los últimos años, han equivocado el camino, pues se han perfilado con un enfoque absolutamente punitivo y represivo. 

La seguridad no se logra solo con penas carcelarias o jurídicas, u acciones punitivas.En otros países de latinoamérica donde las violencias registraban casos y estadísticas mucho más dramáticas que lo que encontramos en la actualidad en el país han utilizado otras estrategias que bien podrían ensayarse en un esfuerzo nacional de proyecto país”, subrayó  Acuña. 

El especialista de la Universidad Nacional citó como ejemplo la acción de vincular los niveles comunitarios en todas las fases en aras de promover una verdadera participación comunitaria en procesos orientados a la prevención. A su vez destacó como ejemplo las prácticas impulsadas en Medellín, Colombia. 

Medellín a mediados de los años 80s era la ciudad más violenta del mundo y tenía unas dinámicas parecidas a las que se visualizan hoy en el país, todos los días habían noticias de ajusticiamientos, asesinatos y  homicidios. Ellos hicieron una inversión alta en obra pública, rescatando espacios de socialización como parques y medios de transporte, allí crearon el emblemático metro que transporta a la gente que estaba fragmentada territorialmente, este sistema conecta la ciudad de Medellín con las comunas más alejadas del centro. También empezaron a promover el arte como una herramienta alternativa en contra de la violencia”, enfatizó el vicedecano de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNA.

Me parece que Costa Rica  tiene el potencial de controlar la situación si lo manejamos como proyecto país,  si le dan el adecuado presupuesto a entidades e instituciones como el Ministerio de Cultura, si dejamos de pensar que la solución se dará solo con más policías en las calles”, finalizó el sociólogo Guillermo Acuña.  

LEER: Costa Rica registra 114 personas fallecidas a consecuencia del trabajo | velero.cr

LEER: CRFIC anuncia películas seleccionadas que competirán en su edición 2023 | velero.cr

LEER: KFC llega a La Valencia-Heredia: Inversión alcanza los ₡640 millones | velero.cr

LEER: En CTP San Pedro de Barva: Detienen a funcionario del MEP por robo de computadoras en el colegio | velero.cr