Por:  Rocío Briceño, consultora, coach y activista internacional. Washington DC, USA.

Confucio 551 a.C. – 479 a.C.  maestro, político y filósofo chino. Él hacía mucho énfasis en la importancia del respeto a las personas y ha sido considerado de los mayores pensadores de todos los tiempos.

En una de sus frases más citadas en diferentes textos es la siguiente: 

Cuando es obvio que las metas no pueden ser alcanzadas, no ajuste los objetivos, ajuste los pasos a seguir.”

Confucio sostenía que cualquier tipo de gobierno para lograr sus metas debía preservar correctas las relaciones sociales, justicia, bondad y sinceridad. Lo que pasa es que 2,500 años después seguimos reinventando modelos de gobierno para las organizaciones olvidando lo que es esencial.

En las organizaciones tenemos metas, objetivos y por supuesto fechas que están asociadas a la naturaleza de lo que debemos lograr… no es sencillo hacer que las cosas pasen si no determinamos hacia donde tenemos que caminar.

Normalmente en las empresas a esa dirección hacia donde caminar le llamamos estrategia y de ahí se desprenden los “pasos” que podemos llamarlos planes o bien puede simplemente ser metas que vamos definiendo en ciclos mediante iteraciones.

Ahora bien, muchas veces se le atribuyen problemas a la ejecución de proyectos cuando en realidad lo que no existe es una estrategia.Si este es el caso, en realidad ni Confucio ni ninguna filosofía va a poder salvar a esa empresa, lo primero es saber hacia dónde quiere ir.

Confucio también señalaba: 

Familia la referencia de un gobierno ideal”

Si entendemos una familia en la que nos cuidamos los unos a los otros y procuramos el bienestar y progreso de todos.  Por muy romántico que pueda sonar, esta es la fórmula de las organizaciones más exitosas: cuando nos sentimos que pertenecemos porque en realidad esas personas nos importan y nosotros les importamos a ellas.

Las relaciones no son estáticas, van evolucionando.Lo mismo pasa en las organizaciones las personas crecen y conforme el mundo va cambiando algunos son más fuertes en ciertos temas en ciertas circunstancias y quizá puedan tomar mayor protagonismo en un contexto específico.

Si las estructuras de gobierno organizacional son estáticas, simplemente no van a poder sobrevivir a los cambios porque no van a poder aprovechar las ventajas competitivas que tienen dentro de su mismo capital humano.

Si los planes son rígidos y estáticos, tampoco vamos a poder lograr las metas conforme se presentan las diversas situaciones, por mucho que hagamos análisis de riesgos y planes de respuesta es imposible anticipar todo lo que puede suceder en un mundo VUCA.

Las PMO o Project Management Office por su nombre en inglés o bien Oficina de Gestión de proyectos se conocía como un departamento o área específica dentro de la empresa que apoyaba a la gobernanza de la organización manteniendo y promoviendo estándares y buenas prácticas en la gestión de proyectos.

Cada vez es más y más común observar que la PMO pasa a ser un ente distribuido que apoya la gestión de cambio y la flexibilidad y menos un “policía de estándares y formularios”

Confucio mencionaba:

Aprender sin reflexionar es malgastar la energía”

La PMO de hoy debe asegurarse que más allá de llenar un documento o una base de datos de las llamadas “lecciones aprendidas” en realidad se generen espacios de reflexión y se interiorice el aprendizaje aterrizando en cambios de actitudes y comportamientos grupales.

Otra de las citas muy conocidas de Confucio fue: 

Es posible conseguir algo luego de tres horas de pelea, pero seguro que se podrá conseguir con apenas tres palabras impregnadas de afecto”

El liderazgo no se trata de conseguir las cosas a la fuerza o por las malas, se trata de inspirar y lograr las metas en conjunto.

Quizá hoy en día a actuar de este modo le llamamos “Agilidad” y 500 años antes de Cristo se le llamaba confucianismo, quizás dentro de 100 años le bauticemos con otra terminología.  

La PMO de hoy en día debe velar más por el valor del liderazgo positivo en cada uno de los roles y que exista ese entusiasmo por realizar las tareas de la mejor manera porque nos gusta lo que hacemos y queremos ser los mejores, más allá de buscar el tipo penalización que puede dársele a alguien quizá por una métrica que ni siquiera se adapta a la realidad del mercado ni de la organización, pero alguien hace muchos años la puso en alguna política.

Cierro esta pequeña reflexión con esta última frase que les quisiera compartir de Confucio:

Los únicos que no cambian son los sabios de primer orden y los completamente idiotas”

Si tu PMO está compuesta solamente de sabios de primer orden… tranquilo, no cambies.  Todos los demás si no cambiamos es por idiotas. 

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