Todos en algún momento hemos escuchado la famosa frase: “Quiero un Líder no un Jefe” o alguna frase similar con el mismo tema principal. Casi podríamos decir que ser “Jefe o Jefa” se ha satanizado, como si la autoridad por jerarquía fuera un pecado capital imperdonable.
En muchas organizaciones incluso se ha cambiado el título o rol de “Gerente” por una serie de letras o por palabras en inglés más llamativas como “Champion”, “Owner”, “Officer”, “VP” u otras para señalar las funciones de toma de decisión.
Y en general estos cambios están sucediendo a nivel mundial, al tener economías más colaborativas con empresas más pequeñas y flexibles que brindan servicios en cualquier parte de mundo, las estructuras tradicionales han cambiado.
Las comunicaciones abiertas y constantes permiten otro tipo de formas para comprar y vender productos y servicios, así como para producir. Hoy en día cualquier persona con acceso a internet crea un nuevo negocio o un “start up”
Al existir una gama amplia de opciones para ofertar servicios se ha disminuido la tradicional necesidad de entrar a una empresa grande, con muchos años y un solo jefe al que obedecer ciegamente.
Las nuevas generaciones son conscientes de que tienen estas posibilidades, por lo cual es que cuando entran a una organización es por decisión propia, ya que saben que se pueden mover a otros lugares para trabajar, por lo tanto, también cuestionan más, retan más a los que les dan instrucciones, simplemente con el objetivo de comprender si desean continuar trabajando allí o no.
¿Cómo dirigir a quién se puede ir en cualquier momento si no le gusta lo que le digo? No es una tarea fácil, no hay una receta. Sin embargo, a continuación, le señalo una serie de consideraciones que puede tener presente:
Tenga claro el propósito: En un mundo global donde cualquier otra compañía puede llevarse a su personal, es fundamental que exista una razón para pertenecer a esa organización – asegúrese de tener claro ese propósito y compartirlo –.
Tenga presente que el dinero no es una razón suficiente: por mucho que usted pague, el dinero simplemente es una forma de intercambio que otros también tienen en mayor, menor o igual medida.Cuando una persona tiene cubiertas sus necesidades básicas el dinero deja de ser tan relevante.
Nadie quiere llevarse mal con su jefe: por muy linda que sea la compañía, las instalaciones, hasta el almuerzo gratis, eso no es tan importante como una buena relación con la persona directa en el rango de liderazgo o jefatura. Las personas que se llevan mal con su jefe incluso pueden llegar a tener problemas de salud.
Si promete, cumpla: una persona se vuelve valiosa por lo que puede aportarle a los demás, si usted promete algo y no lo cumple, los demás eventualmente van a asumir que usted no les aporta o que su palabra no vale.
Cuide del ambiente laboral: procure que las personas que trabajan con usted puedan disfrutar de lo que hacen en su lugar de trabajo, esto va desde tener un espacio limpio, sin ruido y con buena iluminación, hasta el tipo de conversaciones y palabras que se permiten en el lugar de trabajo.
Por último, pero lo más importante: Sea usted mismo, la falsedad se huele desde lejos los equipos más estables son en los que las personas se sienten bien siendo ellos mismos.





