Cerca de 1 134 000 personas reciben tratamiento contra la hipertensión arterial en la red de servicios de salud de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), mientras la institución advierte sobre un aumento en la cantidad de pacientes con hipertensión descompensada o que desconocen padecer esta enfermedad.

El registro institucional corresponde a datos de la Dirección de Farmacoepidemiología durante 2025, mientras que durante 2024 se reportó un total de 1 094 000 personas bajo este tratamiento.

De acuerdo con el doctor Hugo Marín Piva, director a. i. de Farmacoepidemiología de la CCSS, se trata de un esfuerzo institucional significativo que representa una inversión del 1,8 % del presupuesto de medicamentos, es decir, una inversión anual aproximada de ¢4 880 millones en la compra de este tipo de tratamientos durante el año anterior.

Según explicó, se trata de una cantidad promedio de pacientes en tratamiento, con una amplia oferta de medicamentos para tratar la hipertensión arterial incluidos en la Lista Oficial de Medicamentos (LOM), entre ellos: enalapril, hidralazina, irbesartán, metildopa, nitroprusiato, propranolol, entre otros.

La CCSS dispone de un arsenal amplio de medicamentos antihipertensivos de gran beneficio para la población que requiere este tratamiento, porque permite un control efectivo, equitativo y eficiente de una de las principales causas de enfermedad y muerte en nuestro país y en otras partes del mundo”, aseguró el funcionario.

En ese sentido, manifestó que el impacto para la población usuaria es muy relevante y puede entenderse en varios niveles:

  • Reducción de eventos cardiovasculares mayores: el control adecuado de la presión arterial reduce significativamente el riesgo de infarto agudo de miocardio, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca y enfermedad renal crónica. Tener múltiples clases farmacológicas permite alcanzar metas de presión en más pacientes, lo cual se traduce directamente en menos morbilidad y mortalidad.
  • Tratamiento individualizado (medicina centrada en el paciente): no todos los pacientes responden igual ni tienen las mismas enfermedades asociadas. La disponibilidad de varias opciones permite elegir según edad, comorbilidades y perfil de riesgo.
  • Mayor control poblacional de la hipertensión: desde la perspectiva de salud pública, aumenta el porcentaje de pacientes que logran metas de presión arterial y reduce la “hipertensión resistente” al permitir combinaciones terapéuticas.
  • Optimización de costos para el sistema: los medicamentos disponibles son aquellos que cuentan con amplia evidencia que respalda su beneficio. En general, son genéricos, lo que reduce su costo y permite controlar el impacto financiero derivado de su adquisición. Esto permite tratar a grandes poblaciones con una inversión relativamente baja y evitar costos mucho mayores asociados a complicaciones, como hospitalizaciones, diálisis y eventos cardiovasculares.
  • Mejora en adherencia y continuidad del tratamiento: disponer de múltiples opciones facilita el cambio de medicamentos ante efectos secundarios, simplifica esquemas y ayuda a mantener un tratamiento continuo, lo cual reduce el eventual abandono terapéutico, uno de los principales problemas en hipertensión.

Crece el número de personas con hipertensión descompensada o que no saben que la padecen

La Encuesta Vigilancia de los Factores de Riesgo Cardiovascular 2024 evidenció un incremento en el porcentaje de población hipertensa no compensada, así como el registro de personas que desconocen ser hipertensas.

De acuerdo con el doctor Roy Wong McClure, epidemiólogo de la Subárea Vigilancia Epidemiológica y coautor del documento, la determinación de la prevalencia de la hipertensión arterial contempló tanto la hipertensión diagnosticada como la no diagnosticada.

En la población general encuestada, tres de cada diez personas reportaron haber sido diagnosticadas previamente con hipertensión arterial.

Esta prevalencia aumentó con la edad, desde dos de cada diez en personas de 20 a 39 años, hasta cuatro de cada diez en el grupo de 40 a 64 años y siete de cada diez en personas de 65 años o más.

En general, la determinación de la prevalencia de hipertensión arterial diagnosticada evidenció una tendencia creciente según grupo de edad, alcanzando la prevalencia más elevada en el grupo de 65 años o más, con un 68,4 %. Asimismo, la prevalencia de hipertensión no diagnosticada fue mayor en este mismo grupo de edad, con un 18,3 %, seguido del grupo de 40 a 64 años, con un 15,2 %.

La hipertensión no diagnosticada evidenció que la mayor prevalencia se presentó en el grupo de edad mayor de 65 años: dos de cada diez personas en la población general, con mayor presencia de no alcanzar el control adecuado en la población masculina.

La encuesta evidenció, asimismo, que en la población total con hipertensión arterial diagnosticada se alcanzó el nivel meta de compensación en siete de cada diez personas, lo cual indica que un 30 % de las personas hipertensas, a pesar de conocer su condición, no alcanzaron niveles adecuados que eviten alteraciones futuras en su salud.

Por otra parte, en el grupo de 20 a 39 años se observó un alto nivel de control, con una prevalencia de hipertensión compensada del 80,7 %, en contraste con un 19,3 % de hipertensión no compensada. En el grupo de 40 a 64 años, la proporción de hipertensión compensada descendió al 56,8 %, acompañada de un incremento de la hipertensión no compensada hasta el 43,2 %.

En conjunto, estos resultados mostraron un menor control de la hipertensión en edades intermedias y avanzadas, así como diferencias por sexo, caracterizadas por un mejor control relativo en mujeres y una mayor variabilidad en hombres”, afirmó el experto.

El Día Mundial de la Hipertensión busca sensibilizar a nivel mundial sobre la presión arterial alta, así como promover su prevención, detección y control de manera óptima en caso de padecer la enfermedad.

La hipertensión suele denominarse el “asesino silencioso” porque, por lo general, no presenta síntomas, pero aumenta significativamente el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular, enfermedad renal y muerte prematura. La detección temprana, el control regular y el tratamiento continuo pueden prevenir la mayoría de las complicaciones relacionadas con la hipertensión.

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El doctor Wong recordó que mantener un peso saludable, realizar actividad física de manera regular, evitar el tabaquismo, reducir el consumo de sal, incorporar hábitos saludables desde edades tempranas y realizar controles periódicos constituyen medidas fundamentales para prevenir y controlar este padecimiento.

La hipertensión arterial es prevenible y, cuando se presenta, es controlable”, recalcó el experto.

La CCSS atendió por hipertensión arterial, durante el 2025, a un total de 788 334 personas, de las cuales 472 719 fueron mujeres y 315 614 hombres.

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