Una amplia diversidad de música, color y bailes típicos identificaron las fiestas patrias de la provincia herediana. El 14 de setiembre una amplia cantidad de personas esperaban con ansias la llegada del fuego de nuestra independencia en el parque central Nicolás Ulloa. 

Al estar próxima la llegada de la luz de la libertad al parque, el cielo que estaba despejado se llenó de  palomas, quienes con su vuelo recorrieron en círculo por al menos tres oportunidades; de manera coincidente parecía que las aves anunciaban con regocijo la antorcha nacional. 

Los presentes miraron asombrados el cielo, de inmediato rompieron el silencio en aplausos y levantaron fuerte su  voz y orgullosamente gritaban ¡Viva Costa Rica- Viva!. Fue así como ingresó la antorcha nacional tras el recorrido que hacía por toda centroamérica. 

Poco a poco los estudiantes de distintos centros educativos se acercaron para prender sus antorchas  y trasladarla con fervor por las calles de la provincia herediana, entre ellos los estudiantes de la Escuela Cleto González Víquez, las gotas de lluvia no opacaron sus ganas de hacer el recorrido por varios kilómetros,  para luego culminar con un concurrido acto cívico en su centro educativo. 

Ese mismo sábado, ya de noche, las calles fueron alumbrándose con la luz de los faroles. Una vez más quedó en evidencia que las fiestas patrias unen familias. 

Al día siguiente, 15 de setiembre, la música de las bandas, anunciaban el inicio de los tradicionales desfiles; el blanco, azul y rojo de la bandera de Costa Rica  fueron los colores que identificaban las vestimentas de la mayor parte de la población que se alistaba tempranito para disfrutar de los espectáculos de esta fiesta cívica. 

Heredia al igual que las seis provincias restantes, conmemoraron los 198 años de la independencia española. Así como también celebraron en grande nuestros países hermanos, El Salvador, Honduras y Nicaragua.