Programa Angelitos ha brindado atención a 12 grupos de duelo, con una participación aproximada de 130 personas.

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El hospital Rafael Ángel Calderón Guardia brinda acompañamiento integral y humanizado a las familias que enfrentan la pérdida de un bebé durante el embarazo, el nacimiento o el período neonatal, mediante el Proyecto Angelitos.

Por esta razón, este 15 de octubre conmemoró el Día Mundial de la Pérdida Gestacional y Neonatal, fecha que permite reconocer y visibilizar una realidad que viven muchas familias y que, en múltiples ocasiones, pasa desapercibida.

De acuerdo con Alejandra Acuña, del servicio de Sala de Partos e integrante del equipo del Proyecto Angelitos, esta conmemoración permite recordar que detrás de cada pérdida existe una familia que ha construido expectativas, sueños y un vínculo con ese bebé. Por ello, necesita ser acompañada con respeto, sensibilidad y empatía.

“Para el hospital, hablar del duelo gestacional y neonatal también forma parte del compromiso con una atención humanizada. Significa reconocer el dolor de las familias, respetar sus tiempos y brindarles espacios y herramientas que les permitan transitar este proceso sin sentirse solas o invisibilizadas”, indicó Acuña.

En este contexto, el Proyecto Angelitos constituye una iniciativa orientada a acompañar a las familias y a reconocer la existencia y el vínculo con ese bebé, pues aunque haya vivido poco tiempo o no haya llegado a nacer vivo, forma parte de la historia familiar.

Por su parte, Grettel Alvarado Romero, también integrante del proyecto, indicó que el duelo gestacional y neonatal es el proceso emocional que experimentan las madres, los padres y sus familias ante la pérdida de un bebé durante los tres períodos mencionados.

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Este proceso puede ser profundamente doloroso porque no solamente se pierde al bebé, sino también una serie de expectativas, proyectos, ilusiones y experiencias que la familia había construido alrededor de su llegada.

“Cada persona vive este momento de una manera diferente. Puede existir tristeza, vacío, culpa, enojo, miedo, confusión, ansiedad o una profunda sensación de ausencia. También pueden aparecer dificultades para hablar de lo sucedido, especialmente cuando quienes rodean a la familia no reconocen la magnitud de esa pérdida”, comentó Alvarado Romero.

Por eso, según agregó, es fundamental comprender que no existe un tiempo determinado para dejar de sentir dolor. Cada familia necesita vivir su proceso a su propio ritmo y recibir acompañamiento respetuoso.

Con este propósito, el servicio de Enfermería conformó el proyecto, que procura brindar acompañamiento integral y humanizado antes, durante y después de la pérdida.

Esta iniciativa comprende intervenciones desde el embarazo, durante la atención hospitalaria y posteriormente en el proceso de duelo. Todas ellas promueven una atención respetuosa, empática y centrada en las necesidades de cada familia.

De acuerdo con las funcionarias a cargo, si durante el embarazo se conoce un diagnóstico que compromete la vida del bebé, se brinda atención individual de salud mental a la madre y a la familia.

Esta atención les permite expresar sus emociones, recibir orientación y comenzar a elaborar lo que están viviendo.

Durante la atención hospitalaria, se procura que los padres y familiares puedan permanecer en un cuarto individual identificado con una mariposa azul. De esta manera, pueden participar en la despedida de acuerdo con sus deseos y necesidades.

Además, se les permite permanecer con su bebé el tiempo que necesiten, verlo, tocarlo, abrazarlo y despedirse, respetando siempre sus decisiones.

Como parte de este proceso, cuando la familia así lo solicita y de acuerdo con las condiciones establecidas, se brinda acompañamiento para realizar el registro de su bebé ante el Registro Civil.

Esto puede constituir, para las familias, una forma significativa de reconocer y validar la existencia de su bebé. También permite dejar constancia de que fue parte de su historia y de su familia.

La doctora Alice Pereira Vega, enfermera especialista en salud mental, indicó que, desde el ingreso de la paciente y su familia, se brinda atención por parte de esta especialidad.

Cuando la familia lo solicita, también puede contar con el acompañamiento del padre capellán para realizar un bautizo o recibir otro tipo de apoyo espiritual que sea significativo para sus integrantes.

“Se ofrece además una cajita de recuerdos, que contiene diferentes elementos relacionados con el bebé y que busca conservar una memoria tangible de su existencia. Cuando los padres lo desean, también se realizan fotografías del bebé como recuerdo para la familia”, comentó Pereira Vega.

Además, después de la pérdida, las familias pueden recibir acompañamiento de salud mental y participar en los grupos de duelo que actualmente dirige esta profesional de enfermería especialista en salud mental.

ACOMPAÑAMIENTO DESPUÉS DE LA PÉRDIDA

Este programa permite brindar el seguimiento necesario, que comienza por reconocer que la pérdida ocurrió y que ese bebé tiene un significado para la familia doliente.

Desde los servicios de salud, se procura brindar un espacio respetuoso, escuchar sin juzgar y permitir que la familia exprese sus emociones. También se respetan sus decisiones respecto a la manera en que desea vivir la despedida.

Es decir, no se trata únicamente de atender una condición médica, sino de comprender que la persona está atravesando una experiencia que puede marcarla profundamente.

Por eso, se busca que la atención sea integral y que la familia tenga acceso al apoyo emocional y de salud mental que necesite.

También se les brinda información clara sobre los procesos que siguen después de la pérdida, procurado facilitar, dentro de las posibilidades institucionales, herramientas que ayuden a la familia a transitar el duelo.

El acompañamiento que reciben las familias requiere del trabajo conjunto de diferentes profesionales y del personal que participa en la atención de la madre y su familia.

En este proceso intervienen profesionales de áreas como ginecoobstetricia, neonatología, enfermería y salud mental.

También se brinda acompañamiento espiritual, de acuerdo con las necesidades de cada familia y las circunstancias particulares de la pérdida.

La articulación entre disciplinas permite que la atención no se limite al aspecto clínico. También facilita el abordaje de las necesidades emocionales, familiares, espirituales y humanas de quienes están atravesando la pérdida.

En este sentido, el Proyecto Angelitos funciona como una iniciativa de humanización que integra diferentes acciones para procurar que la familia se sienta acompañada y respetada.

Este acompañamiento se brinda en un momento especialmente vulnerable, independientemente de la edad gestacional o del tiempo que haya vivido el bebé.

Reconocer ese duelo significa decirle a la familia: “Lo que vivieron importa, su bebé importa y su dolor merece ser escuchado y respetado”.

Otro aspecto importante que se rescata en este tipo de terapias es reconocer que cada pérdida es diferente y que cada familia la vive de manera particular.

Por eso, no corresponde comparar dolores ni establecer cuánto debería durar un duelo. Lo importante es brindar un espacio donde la familia pueda vivirlo con dignidad, respeto y acompañamiento.

REDES DE APOYO

Otro aspecto fundamental es el papel que desempeñan las redes de apoyo durante este proceso.

En ocasiones, uno de los mayores dolores para una familia que pierde a un bebé es sentir que, después de la pérdida, las demás personas esperan que continúe rápidamente con su vida.

Acompañar no significa tener las palabras perfectas ni intentar eliminar el dolor. Muchas veces significa simplemente estar, escuchar, respetar los silencios y permitir que la persona hable de su bebé si desea hacerlo.

También es importante evitar frases que minimicen la pérdida, como decir que “puede tener otro bebé” o que “era muy pequeño”.

Aunque estas expresiones busquen consolar, pueden hacer que la familia sienta que su dolor no es comprendido.

Como sociedad, necesitamos aprender a hablar de estas pérdidas con mayor sensibilidad. Reconocer el duelo permite que las familias se sientan acompañadas, en lugar de vivir su dolor en silencio.

La doctora Tania Jiménez Umaña, directora general del hospital, agradeció al equipo de trabajo que se ha preocupado por brindar estos espacios a las familias dolientes.

Además, indicó que el hospital busca transmitir un mensaje de reconocimiento, respeto, solidaridad y acompañamiento en el momento de la pérdida.

“Hablar del duelo gestacional y neonatal permite visibilizar una experiencia que durante mucho tiempo se vivió en silencio. También ayuda a que las familias sepan que sus sentimientos son válidos y que existen profesionales y espacios donde pueden buscar apoyo”, aseguró Jiménez.

La conmemoración del 15 de octubre recuerda que detrás de cada pérdida existe una historia y una familia.

Como institución de salud, queremos reafirmar nuestro compromiso con una atención cada vez más humana, en la que la tecnología y el conocimiento médico vayan acompañados de empatía, sensibilidad y respeto por las necesidades emocionales de las personas.

“Queremos decirles que su dolor es válido y que no tienen que atravesarlo en soledad. No existe una manera correcta o única de vivir un duelo. Permítanse sentir, hablar, llorar, recordar y buscar ayuda cuando la necesiten. Su bebé existió, fue amado y forma parte de su historia. No tienen que olvidar para poder continuar; aprender a vivir con esa ausencia también puede formar parte del proceso de sanar. Como personal de salud, queremos que sepan que estamos aquí para acompañarlos con respeto, sin juzgar sus emociones y reconociendo el significado que ese bebé tiene para ustedes. Y, sobre todo, queremos recordarles que pedir ayuda no es una señal de debilidad. Es una forma de cuidarse en medio de un momento profundamente doloroso”, concluyó Jiménez Umaña.

El Programa Angelitos ha brindado atención a 12 grupos de duelo, con una participación aproximada de 130 personas.

Además, anualmente se entregan cerca de 800 fotografías y 180 cajas de recuerdos a las familias que han experimentado este tipo de pérdida.

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