El estrés laboral en Costa Rica ha dejado de ser una preocupación silenciosa  para convertirse en una crisis de salud pública y productividad. Según datos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), en el 2024, otorgó más de 78.000 incapacidades relacionadas con ansiedad y depresión, con un promedio de ocho días cada una, es decir, más de 624.000 días perdidos para la economía nacional. 

La CCSS gira en promedio unas 3.000 órdenes de incapacidad por estrés laboral cada año, y entre 2019 y 2024 se registraron más de 17 000 órdenes por esta causa”, explica la Dra. Angie Lobo Delgado, enfermera especialista en Salud Mental y Psiquiatría de Coopesiba. Ante este panorama, COOPESIBA hace un llamado urgente a las empresas para que dejen de ver la salud mental como un gasto y la asuman como una inversión estratégica.

Muchos trabajadores acuden a los servicios de salud por padecimientos físicos sin identificar que la raíz está en su escritorio. Síntomas como migrañas frecuentes, gastritis, colitis, temblor en las manos e insomnio son, en realidad, señales de un sistema nervioso saturado por el cortisol (la hormona del estrés). 

El cuerpo siempre avisa. El problema es que no sabemos escucharlo, o lo ignoramos porque ‘hay que seguir adelante’. Muchas personas toman el medicamento para la gastritis y siguen trabajando en el mismo ambiente que los está enfermando”, advierte la especialista en salud mental.

El estrés crónico lleva al cuerpo a producir cortisol, hormona que si se mantiene elevada por mucho tiempo, comenzará a causar daños a nivel digestivo, cardiovascular, inmunológico y nervioso. “Por eso el estrés laboral sostenido no es solo un problema emocional; es un problema de salud física real”, añade Lobo.

Lobo señala conductas de riesgo en la cultura empresarial que ve en su consulta diaria, que disparan estos cuadros: como la sobrecarga constante, abuso de autoridad e invasión del tiempo privado. 

Cuando la persona finalmente busca apoyo dentro de su organización, generalmente se encuentra con muy poco respaldo. La tendencia sigue siendo culpar al trabajador: se le dice que es ‘muy sensible’, que ‘no maneja el estrés’, que ‘le falta resiliencia’. La organización raramente se mira a sí misma como parte del problema”, aclara la experta.

Una empresa que cuida la salud mental de su gente no solo tiene empleados más sanos, sino equipos 15% más productivos, más creativos y más comprometidos, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), reduciendo drásticamente la rotación y el ausentismo.

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