El Programa de las Naciones Unidas (PNUD) inauguró la primera barda recolectora de residuos sólidos flotantes de este tipo en el país. La infraestructura se ubica en la cuenca media del río Virilla.

Esta permite capturar los residuos sólidos flotantes, entre ellos plásticos trágicos, que contaminan cuerpos de agua, como ríos y lagos. El río Virilla recoge las aguas de los ríos María Aguilar y Torres, que a su vez reciben las aguas de otros ríos urbanos del sector occidental del Valle Central, convirtiéndose en uno de los ríos más contaminados del país y que, finalmente desemboca en el océano Pacífico.

Con un costo de USD 68 mil, la colocación de este sistema se suma al esfuerzo mundial para combatir la grave contaminación por residuos plásticos, que impactan el ambiente, la biodiversidad y salud de la población. El proyecto prevé la instalación de este tipo de sistemas de captura de residuos en diferentes ríos del territorio nacional, de acuerdo con las necesidades particulares de intervención. 

 “Esta barda nos brinda la posibilidad de capturar alrededor del 80% de los plásticos trágicos que salen del Valle Central hacia el litoral pacífico. Y gracias a la tecnología RESIN8TM que hemos desarrollado, podemos transformar estos plásticos en materia prima para la construcción, reduciendo significativamente la contaminación por plásticos de los ríos, las playas y el océano Pacífico”,  afirmó David Zamora, director Comercial de PEDREGAL.

“Estamos felices en apoyar al país con la instalación de esta barda, pero no debemos bajar la guardia. Este es un mecanismo de respuesta al exceso de plásticos en el ambiente, pero necesitamos de mecanismos tanto de respuesta, como de prevención. Debemos mantener los esfuerzos del país por una disminución significativa en el uso y consumo de materiales plásticos, fomentando una adecuada gestión de los residuos sólidos y lógicas de economía circular ”, señaló Kifah Sasa Marín, Representante Adjunto del PNUD.

La barda tiene una vida útil de 25 años y una longitud de 60 metros. Puede ser recolocada en cualquier cuerpo de agua contaminado que se desee intervenir. La estructura aprovecha la misma corriente del río para dirigir los residuos flotantes hacia cualquiera de las orillas, donde pueden ser recolectados. Las mallas se sumergen hasta 60 cm y están espaciadas entre ellas para permitir el paso de peces y cualquier otro animal acuático.

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