Conocer las actividades de cada cantón, sus emisiones de gases de efecto invernadero  y sus principales vulnerabilidades y amenazas, podrían hacer la diferencia en el impacto que experimentarían las comunidades ante los efectos del cambio climático. 

Las consecuencias de nuestra actividad humana, entre ellas el crecimiento industrial, el transporte, y la limitada gestión de residuos, han provocado un fuerte impacto al planeta; ha incrementado su temperatura y de continuar en aumento, habría afectaciones más severas y devastadoras en todos los ecosistemas. 

Algunos cantones de nuestra provincia herediana y de otros puntos del país, decidieron pasar de la sensibilización del tema a la acción, motivados por la invitación de la Escuela de Ciencias Ambientales de la Universidad Nacional (UNA), quien les propuso ser partícipes del proyecto de investigación y extensión: Estrategias Participativas de Cambio Climático a Nivel Local

La iniciativa surgió en el año 2011, bajo la visión de incorporar y motivar a los gobiernos locales a sumar esfuerzos en el trabajo de mitigación del cambio climático; luego tras la ratificación de Costa Rica del Acuerdo de París, se subrayó la importancia de que además del tema de mitigación se abordara la adaptación de cambio climático.

Es irreversible el daño que hemos provocado, el clima no volverá a ser igual y por eso la tendencia mundial es reforzar en el tema de adaptación, hay que crear políticas, protocolos y prepararse para atender todas esas adversidades; acondicionar nuestros territorios a esas nuevas realidades” enfatizó Vanessa Valerio Hernández, coordinadora del proyecto. 

El proyecto piloto de la UNA inició en San Rafael de Heredia. Con el transcurrir del tiempo se sumaron otros gobiernos locales: Belén, Grecia, Barva y Quepos. Producto del trabajo conjunto, se han definido iniciativas exitosas a favor del ambiente, las cuales son dignas de replicar en distintos cantones (Leer más adelante casos de éxito).  

El proyecto Estrategias Participativas de Cambio Climático a Nivel Local se enfoca en la acción climática, en donde se aborda de manera integral los temas de mitigación, adaptación y desarrollo local.

  No podemos controlar la amenaza que es natural, pero sí con el riesgo, trabajar para que los territorios sean menos vulnerables. Un gobierno local debe manejar la infraestructura con criterios climáticos, no podemos seguir desarrollando con la misma lógica de décadas atrás” añadió Valerio. 

Parte de la estrategia de sostenibilidad del proyecto es impulsar la conformación de una entidad especializada que trabaje en el tema, en la que se involucran con la municipalidad, diferentes actores sociales, instituciones, ONG, sociedad civil, empresas, la academia, entre otros. De esta manera, se pretende garantizar la continuidad al tema a través de esta instancia.

Otro eje de trabajo son las capacitaciones para el empoderamiento local, las cuales permiten elaborar la Política Pública de Cambio Climático y el Plan de Acción Climática, a partir de los cuales surgen los perfiles de proyectos futuros a ejecutar.

El Plan de Acción Climática, parte de métricas, responde mucho a las particularidades de cada cantón, identifica cuáles son las principales emisiones para así trabajar en proyectos que ayuden a la reducción. No es lo mismo Belén que es más industrial, en donde hay muchas emisiones de este sector y del sector transporte, que un cantón más costero como Quepos; por ejemplo, el plan de la Municipalidad de Barva se enfoca más hacia el recurso hídrico” explicó la Coordinadora del proyecto. 

Los resultados de los inventarios de emisiones en los cantones coinciden con la tendencia nacional, la principal fuente de emisión proviene del sector transporte. La variación se da en los segundos y terceros lugares, en algunos predomina el sector industrial como en el caso de Belén, en otros las actividades agropecuarias o bien los residuos sólidos.

Por su parte, Sergio Molina Murillo, académico, ingeniero forestal y especialista en economía y política ambiental de la UNA, destacó que la investigación de base y la información técnica ayuda a tomar decisiones vitales a nivel local y nacional. 

  Tenemos todo un proceso que incluye entender el territorio en términos de vulnerabilidades y amenazas, ese trabajo nos permite identificar las necesidades territoriales y sociales que tiene el cantón y con eso ir priorizando ciertas acciones; ese trabajo conjunto permite visualizar los proyectos prioritarios” agregó Molina.

Tanto Valerio como Molina destacan que el expertiz del OVSICORI en gestión de riesgo, de la Escuela de Física a través del Sistema Nacional de Monitoreo de Tsunamis, la Escuela de Geografía y Química, así como el Centro Internacional de Política Económica para el Desarrollo Sostenible (CINPE) han sido piezas claves en el éxito y sostenibilidad del proyecto Estrategias Participativas de Cambio Climático a Nivel Local, liderado por la Escuela de Ciencias Ambientales de la Universidad Nacional. Su participación permite visualizar la iniciativa como un proceso, demostrando la capacidad académica de la UNA. 

  Algunos eventos extremos que venimos experimentando de manera esporádica pero con más frecuencia como las sequías, inundaciones y tormentas, se proyectan serán la norma a largo plazo; por tanto, tenemos que actuar o nos veremos  altamente impactados y empobrecidos como territorios y como país. Queremos cantones resilientes, que después de experimentar uno de esos fenómenos, rápidamente recobre toda su funcionalidad” finalizó Sergio Molina, especialista en economía y política ambiental de la UNA. 

 

Casos de éxito 

El cambio climático es uno de los mayores desafíos que enfrenta la humanidad. La escasez de agua, las inundaciones, las sequías y otros impactos registrados, deberían motivar decisiones y acciones que replanteen nuestros modelos de desarrollo; conscientes de ello, algunos gobiernos locales han impulsado iniciativas exitosas, producto del trabajo conjunto a través del proyecto de investigación y extensión: Estrategias Participativas de Cambio Climático a Nivel Local de la Escuela de Ciencias Ambientales de la UNA.

Entre las acciones destacan proyectos de residuos orgánicos, de reforestación urbana para la protección del recurso hídrico, rehabilitación de espacios, proyectos de movilidad, sistemas de alerta temprana en tema de riesgos, entre otros.  

Belén- Parque Recreativo Ambiental de la Asunción

La Municipalidad de Belén cuenta con un programa denominado Pago por Servicios Ambientales, el cual consiste en una tarifa hídrica ligada al consumo de agua; los dineros se utilizan para la compra de terrenos que tienen identificados para la protección del recurso hídrico. 

La primera propiedad que adquirió el municipio es de casi 17 mil metros y se ubica a la par de la naciente Los Zamora. El terreno cuenta con restricciones ambientales, es decir, restringido por la Ley Forestal, por la Ley de Aguas y por la Vulnerabilidad Hídrica a la Contaminación de Acuíferos. Debajo de una parte de la propiedad pasa toda el agua que viene del acuífero y que abastece la naciente, la cual a su vez, abastece de agua potable cerca del 60% de Belén

  En un principio pensamos en el terreno meramente para la protección del recurso hídrico y no en la adaptación climática y la resiliencia. El proyecto de acompañamiento de la UNA nos motivó a darle una mirada climática y en vez de ser un espacio que tal vez hubiese sido cerrado en las partes de restricción, se convirtió en un Parque Recreativo Ambiental; en la actualidad es el más visitado del cantón. Los encargados del proyecto de la UNA nos han explicado que son proyectos de 3 años, pero no podemos dejar que ellos se vayan, ha sido una experiencia gratificante y participativa donde logramos una Comisión de Cambio Climático totalmente establecida” destacó Dulcehé Jiménez Espinoza, Coordinadora de la Unidad Ambiental de la Municipalidad de Belén. 

El Parque Recreativo Ambiental la Asunción incluyó un plan de arborización y restauración de la propiedad, cuenta con senderos donde la gente va a caminar, correr y pasear con sus mascotas, se promueven diversas actividades como cine al aire libre. También tiene juegos infantiles y gimnasio al aire libre; además se promueven visitas guiadas resultado de un programa de educación ambiental para niños en el que se les lleva a la naciente.  

San Rafael- Producción de abono orgánico 

  La Universidad Nacional por medio de la Escuelas de Ciencias Ambientales nos ha apoyado muchísimo principalmente en la conformación y dirección de la Comisión de Cambio Climático; desde esta comisión hemos dirigido proyectos muy importantes para el cantón, entendiendo que la parte ambiental es un eje transversal en prácticamente todas las actividades del ser humano” comentó Verny Valerio, alcalde de San Rafael de Heredia. 

En San Rafael se impulsa un proyecto exitoso que consiste en recoger los residuos orgánicos que producen algunas casas del cantón, se procesan y los convierten en abono orgánico, aportando con ello, a la reducción de gases de efecto invernadero. Esta iniciativa se impulsó junto a un eje de educación en el tema.

  Algunas personas creen que lo importante es el abono, este es un producto, un plus, pero lo más importante fue determinar los picos altos de gases de efecto invernadero del cantón, primero es la gran cantidad de vehículos y el segundo pico disparador son los gases que se producen con la descomposición de los residuos orgánicos, entonces con la UNA y la Comisión de Cambio Climático desarrollamos este proyecto que es un éxito, hemos hecho las mediciones y disminuimos considerablemente la cantidad de gases de efecto invernadero” añadió el alcalde. 

El gobierno local de San Rafael impulsa una segunda etapa de este proyecto, en el que pretenden promover el abono orgánico por medio de la creación de huertas orgánicas caseras. El proyecto está a punto de iniciar y las personas interesadas solo deben llenar un formulario en línea; se les entregará semillas de lechuga, culantro, vainica y maíz y se les facilitarán videos informativos de cómo sembrar.  

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Iniciativa de la UNA se refuerza mediante la creación de una Red 

La visión pionera y estratégica de la Universidad Nacional respecto al trabajo local en el tema de cambio climático, dio paso en el 2018 a la creación de la Red Costarricense de Gobiernos Locales ante al Cambio Climático (Red CGLACC), en la que se suman esfuerzos de la Unión Nacional de Gobiernos Locales (UNGL), la Agencia de Cooperación Alemana para el Desarrollo (GIZ) y otras entidades. 

El proyecto de investigación y extensión Estrategias Participativas de Cambio Climático a Nivel Local ha permitido el acompañamiento a 5 municipios (San Rafael, Belén, Barva, Grecia y Quepos). Con la conformación de la Red se garantizan acciones conjuntas y se incrementa la capacidad de atención e inclusión de otros gobiernos locales; actualmente participan 25 gobiernos locales de distintos puntos del país. 

  Con la Red se trabaja de forma articulada buscando recursos, compartiendo buenas prácticas, desarrollando ideas de proyectos e incidiendo a nivel nacional. Al menos unos 16 gobiernos locales en el país ya tienen sus inventarios de emisiones, lo cual es un gran esfuerzo de muchos actores y donde estamos satisfechos de contribuir. También estamos aportando desde la iniciativa del Pacto Global de Alcaldes por el Clima y la Energía, financiada por la Unión Europea y que busca crear ciudades más limpias y resilientes al cambio climático” explicó Vanessa Valerio de la Universidad Nacional. 

Los productos y experiencias de este proyecto liderado por la UNA, evidencia que el trabajo cooperativo con los gobiernos locales es necesario para que éstos impulsen la acción climática en sus territorios, haciéndolos más resilientes y con mayores oportunidades de desarrollarse sustentablemente.