Victoriano Mena Venegas de 81 años de edad vive en Hojancha Guanacaste; el 25 de agosto no dudó en levantarse a las 3:30 de la madrugada para alistarse y abordar temprano el autobús que le traería a la capital, para luego dirigirse a la provincia herediana. Él sabía que no era un día cualquiera, era el tan ansiado viernes que le permitiría reencontrarse con sus ex compañeros y ex compañeras que se graduaron de la Escuela Normal de Costa Rica en el año 1957, hace ya 60 años.
La entrada de la Iglesia de San Joaquín de Flores era el lugar de reencuentro para celebrar las seis décadas de haber egresado de la Escuela Normal; cincuenta y siete maestras y maestros de distintos rincones del país estaban allí, quienes constituyeron la juventud de Costa Rica en los años 50 volvieron a revivir aquellos tiempos en medio de abrazos, risas, anécdotas y muchos sentimientos encontrados, que sin duda contagiaron.
Al ser las 10:00 de la mañana presenciaron una misa, luego se trasladaron a una sala de eventos cercana. El acto formal inició con el ingreso de la bandera, el estandarte, el canto del Himno Nacional; después el Himno de la Escuela Normal de Costa Rica “Alma Mater”, había que estar presente para admirar el orgullo, la devoción y la fuerza con la que lo interpretaban.
El respeto y cariño hacia lo que fue la Escuela Normal de Costa Rica sigue firme e indeleble, así como la unión entre quienes pertenecieron a las distintas secciones egresadas de ese entonces. María de los Ángeles Arias es catalogada por sus colegas como la máquina y el corazón de estas reuniones.
“Esta actividad la venimos realizando desde que cumplimos 50 años de graduados, es decir desde el 2007; quedamos un poco viciadas e hicimos la segunda convocatoria en el 2012 a los 55 y ahora en el 2017 a los 60 años de graduados. Ha sido maravilloso mantenernos la gran mayoría en contacto, de las 5 secciones de ese entonces nos graduamos 238, de ellos lamentablemente 72 han fallecido;” señaló Arias.
Por su parte, Elmer Villalobos quien trabajó 50 años en el ámbito educativo y fue galardonado con el Premio Nacional de Educación Mauro Fernández, recordó que los dos años de formación que recibieron en la Escuela Normal implicó ir a clases todos los días de 7 de la mañana a 4 de la tarde, y que el nivel de enseñanza de ese entonces, se asemeja en la actualidad al de un doctorado.
El 28 de noviembre de 1914, en el gobierno de Alfredo González Flores se firmó el decreto que creó la Escuela Normal de Costa Rica, institución pionera en la formación de educadores. El centro empezó a funcionar formalmente en 1915, en el edificio que hoy en día alberga al Liceo de Heredia.
“Costa Rica perdió mucho cuando desapareció la Escuela Normal, esa no fue la idea de Don Lalo Gámez, era formar la Escuela Normal y la Escuela Normal Superior o en su última instancia una Universidad Pedagógica, pero las fuerzas externas cambiaron toda la situación. Fue una escuela con profesores tan humanistas y con tanto conocimiento de la educación; inculcaron un enorme sentido de responsabilidad, figúrese que un estudiante que tuviera una ausencia inmotivada o si llegaba tarde 3 veces no se graduaba, porque según los principios de la escuela un alumno que llegaba tarde o que faltaba, no merecía ser maestro” resaltó Villalobos.
Mientras tanto, Carmen Guevara, un poco tímida pero con una gran alegría de vivir este reencuentro, nos comentó que la Escuela Normal además de darle un alto significado a sus años de juventud, así como a su vida profesional, le permitió vivir inolvidables anécdotas y momentos, entre ellas la gran amistad que tuvo con Virginia, Olivia y Aurea; las tres estaban con ella cuando nos contaba con ilusión y picardía que de jóvenes andaban juntas y que trabajan mucho en las clases de agricultura.
“Este tipo de reuniones son muy gratas, es lo más lindo intercambiar experiencias vividas, saludarse, abrazarse, volver a recordar hermosos tiempos. En mi caso por ejemplo siento un gran orgullo de saber que logré despertar en la mente de muchos niños y niñas las ganas de llegar a ser profesionales, porque en esos años los padres de familia les decían a muchos que solo podían servir para cocineras o para ser cogedores de café, en ese entonces costaba un mundo mantener los grupos” relató Virginia Zumbado.
“100% valió la pena la madrugada de hoy, debo agradecer a Dios que me ha permitido venir desde Guanacaste para compartir con mis ex compañeros. Recuerdo que para formarme como maestro me tuve que venir de Hojancha, al igual que muchos que se desplazaron de otras provincias del país, no conocía ni una bicicleta y me vine a la Ciudad de las Flores, este lugar tan lindo y poblado que me abrazó y me dió su mano para graduarme y forjar el futuro de mi vida; estar en la Escuela Normal representa el mismo sentimiento de llevar a una madre en el corazón, me regaló todo lo que soy” explicó Victoriano Mena.
Tras concluir las entrevistas dejamos a las y los egresados de la Escuela Normal disfrutar de su reencuentro, les esperaba un almuerzo, música, baile, mariachis y muchas más anécdotas y emotivos recuerdos. Sin embargo, no podemos finalizar la nota sin destacar el mensaje que nos compartió Elmer Villalobos: “Dicen que los verdaderos amigos y compañeros nunca se pierden, y así es, uno anda con ellos toda la vida, disfrutemos juntos de ella, sin hacerle nunca el mal a nadie”.





