Marcela nos relata su historia

Elsuicidio ha tocado la puerta de muchas familias quienes lamentan la pérdida de un ser querido. Desde el 2020 a junio de 2022, nuestro país registra 1192 suicidios consumados. Heredia se ubica como el cuarto cantón del país con mayor cantidad de suicidios (44), el primer lugar lo ocupa San José con 92, seguido de Alajuela y Cartago con 66 y 55, respectivamente, así lo destaca la Unidad de Análisis Criminal del Organismo de Investigación Judicial.

 El género masculino es quien más suicidios comete, el 84% de los casos son hombres (1005) y aproximadamente el 16% son mujeres (187). Las víctimas por rango de edad se ubican en su mayoría entre los 18-29 años, con 346 casos; sin embargo, también se registran suicidios en menores de 12 años (ver recuadros adjuntos). 

 Si hablamos desde una perspectiva de provincia, Heredia ocupa el quinto lugar del país con mayor cantidad de suicidios consumados, mientras tanto, Limón es la provincia con la incidencia más baja. 

Estadísticas de la Unidad de Análisis Criminal del OIJ

 La ideación suicida es cuando una persona está pensando en suicidarse pero no ha cometido una conducta o un intento; la autolesión es algo distinto al abordaje que se le da al tema del suicidio, las personas que se autolesionan no lo hacen para quitarse la vida, lo hacen para decir necesitamos ayuda, es un medio de comunicación como tal; la conducta suicida o tentativa de suicidio es cuando ya la persona cometió el intento de suicidio con el propósito de generarse un daño letal pero fue fallido; el suicidio consumado es una muerte intencional y voluntaria. El sobreviviente de suicidio no es la persona que intentó suicidarse y tuvo un intento fallido, es la persona que experimentó una angustia, un duelo a nivel emocional porque alguna persona que amaba se suicidio”, explicó Marianela Monge, Coordinadora del Centro de Apoyo Psicológico Primario (CAPP). 

 La especialista añadió que hay riesgos evidentes a los que se debe prestar atención, pues podrían aumentar las probabilidades de suicidios, como por ejemplo si la persona está con una ideación suicida y tiene una depresión diagnosticada; o si la persona ya ha cometido intento de suicidio.

 Yo sé que es difícil sentirse solo, sentirse abandonado, que ya no hay esperanza, que ya no tengo ninguna razón para vivir, créame que los entiendo, y más si son personas solas y no tienen a su familia alrededor, o tiene familias complejas, sufren de agresión o violencia. Si piensa en intentar suicidarse, no lo haga, esa no es la salida; usted no quiere vivir la experiencia que yo viví … usted no quiere sentir que su alma se va a perder, que no hay luz, eso a la fecha me hace llorar y me aterra; créame, muchas veces la desesperanza tiene solución”, destacó Marcela, una costarricense que cometió tentativa de suicidio. 

 La Línea Aquí Estoy (2272-3774) es un servicio gratuito brindado por el Colegio de Profesionales en Psicología para la atención de urgencias psicológicas y emocionales como ira, burnout, estrés, ansiedad, depresión, situaciones de violencia intrafamiliar o pareja entre otras, así como, abordaje de ideación suicida o riesgo de comportamiento suicida.

 Marcela nos relata su historia 

 Marcela es arquitecta de profesión, estudió también artes y fotografía. Su testimonio podría ser el espejo de miles de personas, en el que la desesperación, la incertidumbre y la impotencia de no encontrar una salida a varios problemas toca un punto neurálgico, la salud mental, dejando al descubierto pensamientos y conductas suicidas.

Ella  padece de depresión desde los 16 años y sufrió abuso sexual en más de una ocasión. A ello se sumó el fallecimiento de su madre, la detección de una enfermedad degenerativa y por si fuera poco quedó desempleada; el contexto de la pandemia aportó a su vida mayor incertidumbre y dificultó aún más la posibilidad de conseguir un nuevo trabajo. Cuando la vida parecía no poder ensañarse aún más con ella, llegó a su puerta una inoportuna notificación.

Ya venía con una serie de problemas emocionales y después de perder el trabajo se comenzaron a desatar muchos temores sobre el futuro, ¿Qué voy a hacer con mi vida?, ¿Cómo voy a sobrevivir?, estaba pasando hambre y realmente no sabía qué hacer. Era una persona profesional que ha alcanzado cierto nivel de éxito y cierto nivel económico, que vivía su vida plenamente, y de repente te quitan todo, ya no hay trabajo, ya no hay salario, no hay amigos, todo está cerrado. Ese día llegó un cobro judicial de los impuestos de la casa y ahí sentí que, si ya lo había perdido todo, lo último que podía perder era mi casa. No pude más …  sentí que ya no tenía sentido vivir, tomé 29 pastillas; pero una parte de mi sentía que debía despedirse, tomé mi teléfono, escribí un mensaje y me despedí de la gente, fue breve y directo: llegó el momento de morir”, contó Marcela al periódico Velero Informativo. 

 Ese miércoles, Marcela intentó acabar con su vida, estuvo internada en el centro hospitalario y de allí la trasladaron al hospital psiquiátrico, el sábado en la mañana le dan la autorización de salida y al día siguiente comete una segunda tentativa de suicidio.

 Me dan la salida, todavía estaba en un estado semiinconsciente, llego a mi casa y están amigos y familiares esperándome, ese sábado paso mucha gente en mi casa preocupados, se quedan a dormir conmigo, al día siguiente, el domingo, todo el mundo se va, asumen de que ya estoy bien y ese fue el siguiente detonante, aún estaba mal y afectada y me vuelven a dejar sola, nuevamente sentí mucho dolor y lo volví a intentar”, agregó Marcela. 

 La especialista en suicidio y máster en Psicología Clínica,  María Auxiliadora González, explicó que el suicidio es multicausal y que generalmente siempre hay una gota que derrama  el vaso: “No hay un factor único en el tema del suicidio, confundimos los desencadenantes con las causas y tratamos de buscar una explicación única, es porque tuvo una ruptura con una pareja, es porque se quedó sin trabajo, es por depresión, lo que vemos ahí es un montón de factores jugando y teniendo su implicación en el asunto”.

 El testimonio de Marcela coincide con la aseveración de González. En su vida se enfrentó a difíciles situaciones:

Guardé silencio de abuso sexual por 10 años, porque le prometí a una persona muy cercana que nunca iba a decir nada y ese secreto me destruyó, cargué un enorme dolor, mi mamá murió sin saberlo. Las mujeres sufrimos muchas cosas, acoso, abuso, violencia y muchas guardamos eso porque la sociedad nos dice que hay que ser fuertes; por eso la terapia es tan importante, que una especialista te escuche, pero lo más importante es que usted lo externe, lo saque y lo diga en voz alta”. 

 Se dan una serie de eventos que colapsa el sistema emocional al punto de decir ya no tiene sentido seguir viviendo. En realidad, cualquier ser humano puede sentir desesperanza, en mi caso y en el de muchos la pandemia nos afectó profundamente, todo cierra, todo colapsa y no sabemos qué va a pasar, es un futuro incierto, con mucho miedo y temor sobre una enfermedad desconocida, sembraron mucho miedo a nivel mundial, fue una gran carga y si aunado a eso, usted sufre de una enfermedad psicológica es muy difícil de manejar”, agregó Marcela.

Línea telefónica “Aquí Estoy”

 En mayo del 2019 por iniciativa de la Junta Directiva del Colegio de Profesionales en Psicología, surge en nuestro país la línea “Aquí Estoy” (2272-3774), esto ante la preocupación de las estadísticas de los suicidios consumados en Costa Rica. La intención, disponer de una red de especialistas para lograr un enfoque preventivo. Al detonarse la pandemia en el 2020, decidieron aperturar el servicio a otras necesidades de situación emocional más allá del suicidio.

 Un dato a destacar es que, entre el 1 de enero 2022 al 25 de junio del 2022, la línea Aquí Estoy recibió 571 llamadas. La mayor parte de las llamadas provienen de San José (216), Alajuela (73), Cartago (53) y Heredia (47). 

 Marianela Monge, Coordinadora del Centro de Apoyo Psicológico Primario, cuyos servicios destacan la atención de la línea “Aquí Estoy” se refiere a los datos estadísticos de las llamadas recibidas, un 37% se relacionan con el tema del suicidio.

 Este año si se ve un aumento de la ideación del suicidio como tal, personas que llaman para asesorarse porque no saben qué hacer con su amigo, con su hijo, con su esposo, con su familiar. Desde que inició este servicio en el 2019 a junio 2022, se han atendido 2358 llamadas, de esas, 865 se relacionan con el tema del suicidio”, aseveró Monge. 

 Y es que tanto la OMS, como psicólogos y otros especialistas en salud coinciden en que la pandemia con todas sus implicaciones de confinamiento y distanciamiento social, pérdidas humanas y desempleo, ha influido de manera directa en el aumento de crisis de ansiedad, depresión, trastornos, entre otros, traduciéndose en un alto impacto en la salud integral, llámese física y mental.

 El testimonio de Erick Picado, quien es parte de la agrupación Vivir Sin Ansiedad, también lo confirma. Más de 100 personas son parte de esta iniciativa quienes reciben apoyo de psicólogos y psiquiatras para la contención de enfermedades emocionales:

Sufro principalmente de ataques de pánico, si me pide que se lo explique es imposible, solo los que vivimos esto lo sabemos, es un infierno en la tierra, es un desasosiego total y absoluto, un miedo a la muerte inminente”. 

 Según la Organización Mundial de la Salud, cada año mueren más personas a causa del suicidio, que, por el VIH, la malaria, el cáncer de mama, o por los homicidios; de esta manera se convierte en una de las principales causas de muerte en el mundo. La OMS reconoce el suicidio como un problema de salud pública, casi un millón de personas deciden acabar con su vida, cada año, es decir, una muerte cada 40 segundos.

 Algunos mitos 

 Como sociedad, estamos llamados a promover acciones y cambios en pro de todas estas personas que se han visto afectadas. Un buen inicio es romper con una serie de mitos en torno a estos temas.

 Por ejemplo que las personas que dicen que quieren suicidarse o acabar con su vida, lo hacen para llamar la atención, esto no es cierto, esto es un llamado de auxilio, una oportunidad de oro en la que podemos tratar de buscar algún tipo de ayuda profesional para tratar de salvar esa vida; otros mitos es que es una persona cobarde o que es valiente, ni cobarde, ni valiente, es una persona que tiene cierta dificultad para hacer frente a las demandas del medio, no tiene capacidad de respuesta,  tiene un malestar generalizado, que le hace no poder vivir en la forma en que está viviendo actualmente”, resaltó  María Auxiliadora González, máster en Psicología Clínica  .

 Las personas que se suicidan tienen una enfermedad mental, eso no es real; otro mito es que todas las personas que tienen depresión piensan en suicidio”, añadió Marianela Monge. 

 Para Marcela otro estigma es la afirmación de que las personas con una conducta de suicidio están locas:

Muchas personas se alejaron de mí, por miedo o temor. La sociedad es cruel, hay muchas etiquetas respecto al suicidio y las enfermedades mentales;  la ansiedad, la  depresión y la esquizofrenia, son enfermedades que las trata un especialista y requiere medicación como cualquier enfermedad”. 

 De la mano con romper prejuicios sociales surge la interrogante: ¿Está Costa Rica en deuda en el tema de atención y seguimiento a situaciones de salud mental?

 Marcela desde su vivencia, considera que hay muchas falencias y que aún falta un verdadero compromiso de país:

Una sugerencia, específicamente a las instituciones dedicadas a las enfermedades mentales, es que se requiere mucha empatía y que permitan el acompañamiento del paciente, es necesario, se los dice alguien que lo vivió; mi mayor temor en el Hospital Psiquiátrico es que alguien abusara de mí por todo lo que he vivido en mi vida; si se está parcialmente inconsciente y en un lugar que no reconoce … se  tiene todos los sentidos afectados y todavía sentir temor por su propia seguridad, definitivamente tiene que haber un acompañamiento de alguien que sea familiar para usted, que pueda decir a esta persona la conozco y me está cuidando”. 

María Auxiliadora González, especialista en suicidio:

Muchas de las personas que trabajan en la atención trabajan mucho desde los mitos y están muy desensibilizadas del tema. Hay historias de mis pacientes, cuando han llegado a un hospital con una situación como esta y les dicen que es para llamar la atención, qué si se quiere matar que mejor se meta un balazo, les dan un tratamiento y los mandan para la casa sin ningún tipo de seguimiento ni de psicología, ni de psiquiatría y le ponen una cita para el 2025. Yo entiendo que los servicios están saturados, entiendo que la solución de plazas es la única solución porque hay un psicólogo o un psiquiatra para miles de personas, eso es humanamente imposible, pero es insuficiente el recurso humano a la necesidad que tenemos, es una pandemia de salud mental muy mal atendida”. 

En Costa Rica la salud mental no es un derecho, es un privilegio, es un privilegio de quien puede pagar un psicólogo que cobra entre 20 y 30 mil colones por cada consulta y no podés ir solo una vez; si vas donde el psiquiatra te cobra entre 70 y 90 mil colones y tenés que ir tres o cuatro veces también, sumado a los medicamentos que hay que comprar que son sumamente caros”, subrayó Erick Picado de la Organización Vivir Sin Ansiedad.

 Y es que en la vida a veces se escuchan testimonios que dejan al descubierto que hemos fallado. 

 Vea la lección más fuerte de vida, perdí a toda mi familia, perdí mi trabajo, perdí mi salud, estoy completamente sola, voy a cometer suicidio porque ya no quiero vivir, lo hago y sigo sola, porque a nadie le importó en el fondo, ese es un golpe de realidad enorme. Se habla mucho de los familiares sobrevivientes del suicidio, pero nunca nadie habla de las personas que sobreviven a su propio suicidio, ¿qué ocurre con ellos?, ¿qué ocurre en su cabeza?, ¿cómo logran recuperar su vida?, y para mí, fue eso, fue ese golpe de realidad, de decir, vea, es que ni siquiera muriéndote tenés a nadie a la par”. 

 Que ese grito de soledad de Marcela llegue a los oídos de los tomadores de decisión y de la sociedad en general. El estigma social, la falta de concienciación y los recursos limitados, siguen siendo los principales obstáculos en el tema de atención y acompañamiento a las enfermedades de salud mental. 

Marcela superó todo aquello que la lastimó y con rotunda seguridad afirma que no volvería a ejercer un nuevo intento de suicidio. Se le escucha segura, empoderada, llena de expectativas y retos en el ámbito personal y profesional; admite que su felicidad depende de sí misma y espera que su historia toque vidas y pueda ser luz de solidaridad y empatía  para aquellas personas que están pasando por circunstancias difíciles. Abrir su corazón tiene un propósito, tocar el suyo.   

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