En las organizaciones y empresas al igual que en las familias van a surgir desacuerdos, puntos de vista distintos, más aún cuando estamos intentando introducir AGILE en ambientes burocráticos o tradicionales.
Es normal que existan quiebres, tan normal como que en una familia haya discusiones sobre en cual casa van a cenar en navidad o si viene aquel tío incómodo o la cuñada criticona y si les vamos a sonreír o los vamos a ignorar durante la cena armoniosa del 24 de diciembre.
Lo mismo pasa en las empresas, pero sonreír y simular que nada sucede no es ser cortes ni diplomático, eso es simplemente ser hipócrita y evitar resolver el problema. En este tipo de situaciones en agilidad se recomienda una palabra: “civilizado” ser o actuar “civilizadamente”.
Ser civilizado no significa que una posición se silencie o se disminuya frente a la otra simplemente para evitar discutir.Tampoco significa hacer una guerrilla encubierta.Ser civilizado significa que entendemos que existe un desacuerdo y quizá nunca vayamos a pensar de la misma manera, pero que podemos coexistir y llegar a un objetivo superior respetándonos, aun cuando tu defiendas tu posición y yo defienda la mía.
Ser civilizado en culturas de agilidad es sumamente importante porque es parte de la apertura en los equipos de trabajo y del concepto de seguridad psicológica en las oficinas.
Quiere decir que respetamos la diversidad de pensamiento y de expresión, en un ambiente de respeto, seguridad y tolerancia.
¡Tolerancia! Sí, es decir que, aunque no nos guste o no lo aceptemos dentro de nuestro esquema mental, podemos convivir con esa diversidad de maneras de pensar en la oficina y podemos trabajar en equipo.
Los equipos ágiles son gente civilizada, que saben que existen objetivos que se pueden alcanzar pero que las relaciones son las propulsoras de los resultados y no al revés. Por lo tanto, permiten ambientes de trabajo seguros y confianza para que cada persona pueda trabajar y desarrollarse, respetando la identidad y forma de ser de cada persona.





