En este mundo del emprendimiento es común encontrar personas que de repente “te pintan” muy sencillo el panorama utilizando ejemplos de empresas como Facebook, Uber, Airbnb, Amazon y muchas otras más.

Y en muchas clases y charlas más de un “experto” te puede hablar con los términos de – disrupción, estrategia y modelo de negocio – pero hablar y dar recomendaciones, es muy fácil, por eso si usted está emprendiendo debe tener cuidado que consejos escuchar y evaluar su propia situación y contexto.

Montar una marca o un negocio requiere invertir: en tiempo, esfuerzo, trabajo, pensamiento y por supuesto también en dinero, sin embargo, la mayor parte está en la disciplina y la resiliencia. Por mucho que usted lea sobre Uber, Facebook y demás, no existe una receta mágica, por supuesto todos estos ejemplos le van a servir, pero usted debe encontrar su propia fórmula.

¿Qué es lo que realmente le funciona a usted en su mercado y con sus productos? y además ¿Qué disfruta? No es posible sostener un emprendimiento si usted no disfruta porque el esfuerzo que se requiere para intentarlo una y otra vez hasta conseguirlo es muy grande y solo se logra si en realidad usted quiere esa meta lo suficiente como para aprender y levantarse cada vez que se cae, y volverlo a intentar mejorando.

Crear una marca es una carrera de resistencia más que de velocidad, aunque existan muchos avances impresionantes, nada nunca va a reemplazar el impacto de un cliente satisfecho que recomiende sus servicios. Un buen servicio al cliente comienza por entender las necesidades, escuchar y estar cerca.

Hoy en día es muy común ver empresas muy digitalizadas y en la nube con robots y chats automáticos muy inteligentes… que no te resuelven lo que necesitas como cliente. La tecnología, las metodologías y modelos son solo herramientas para apoyar una buena gestión de su negocio, pero no reemplazan lo esencial: usted debe conocer a su cliente, saber qué le está vendiendo y por qué, qué le está solucionando a esa persona.

Si usted es emprendedor, aprenda a escuchar, pero sin perder el enfoque, no todo lo que le recomiendan los consultores es para su negocio, evalúe con su propia experiencia, invierta y sea constante que el tiempo mismo le va a dar frutos. No es soplar y hacer botellas, emprender requiere mucho más.