Desde hace un año el templo parroquial herediano pasa por una intervención estructural que logró consolidar sus paredes laterales, torres, cerchas y contrafuertes, proceso mediante el cual nunca dejó de recibir feligreses. Simultáneamente, la estación del ferrocarril –con sus puertas cerradas y en franco deterioro-, cercó hace diez meses su perímetro y entró en la transformación que la devolverá a su uso original para la comodidad de miles de usuarios.

Estos dos proyectos de restauración; la Parroquia de La Inmaculada y estación del ferrocarril, forman parte de las intervenciones realizadas por el Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura y Juventud, en favor de la ciudadanía herediana.

Intervienen uno de los templos más antiguos del país

 La Parroquia de La Inmaculada, fue declarada Monumento Nacional en 1963 y es considerada uno de los templos más antiguos del país, es una construcción en calicanto, arriba, en su hastial, se lee 1797; año en que colocaron la primera piedra, se estima que su inauguración fue en 1815.

Un terremoto en 1851 obligó a la reconstrucción de la fachada entre 1855 y 1856, lo que se aprovechó para hacerla unos metros más afuera y así ampliar su capacidad.

En la intervención de 2018-2019 se invirtió ¢450 millones de colones para realizar un reforzamiento estructural y dotar de un nuevo sistema pluvial al antiguo templo. Anteriormente, al templo se le sustituyó del sistema eléctrico.

Adicionalmente, se reforzó las vigas y cerchas sujetando todo el edificio para que en un sismo actúe como un único bloque y no cada elemento por separado. De esta etapa lo único que está pendiente es la pintura de las fachadas. Se trata de  una pintura especial para edificios patrimoniales a base de cal, que se solicitó en color gris claro con el fin de acercarse al aspecto que la iglesia tuvo”, explicó Verónica Solórzano, arquitecta del Centro de Patrimonio Cultural.

La arquitecta señaló que  se espera continuar pronto  con el reforzamiento del baptisterio y la sacristía y solo quedará pendiente la restauración arquitectónica. Esta última etapa incluye la recuperación de los decorados de los cielos rasos descubiertos en la presente intervención, decapar pintura y restaurar columnas, zócalos, altar mayor, el coro y reforzar las escaleras.

Según Solórzano, se sabe que en la bóveda central están ocultas las escenas de la Pasión de Cristo. “La idea es recuperar todos los decorados, que, si nos guiamos por los descubiertos (imagen del Corazón de Jesús y la Virgen María develados en la presente intervención) solo tienen una capa de pintura, pero, aun así, es un trabajo delicado”, apuntó.

Restauran una de las primeras estaciones de tren construidas en el país

Un edificio de bahareque y madera que data de finales del siglo XIX; que fue una de las primeras estaciones construidas en el país y que fue declarado patrimonio histórico-arquitectónico en 2003, por contar con elementos arquitectónicos característicos de principios de los siglos XIX y XX que lo hacen particular y excepcional dentro de la ciudad, es la segunda edificación patrimonial intervenida por el Centro de Patrimonio Cultural.

En el inmueble, ubicado a tan solo cuatrocientos metros de la Parroquia, la Municipalidad de Heredia ha invertido unos ¢350 millones de colones para restaurarlo. La vieja estación de ferrocarril es propiedad del Instituto Costarricense de Ferrocarriles (Incofer), y planean  reinaugurarla a inicios de julio. El proyecto cuenta a su vez con el apoyo del Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC), el Ministerio de Salud Pública y el Centro de Patrimonio Cultural, que brinda la asesoría.

Fue un trabajo hecho con mucho cuidado para poder recuperar la esencia de la estación, dado el estado de deterioro y abandono que tenía el inmueble. Gracias a la información histórica, algunos planos antiguos y la evidencia en el sitio, propiamente, se logró restaurar en los sectores donde había muchas alteraciones. Por ejemplo: tenía más locales de los que había originalmente y retornó a los espacios que eran, se quitaron los elementos exógenos como las cortinas metálicas y extractores de grasa que generó mucho daño en los cielos rasos. Se logró recuperar el edificio en su totalidad” señaló Verónica Solórzano arquitecta del Centro de Patrimonio Cultural. 

En el proceso apareció un camino de piedras que se está delimitando y se le colocará una plancha de vidrio para dejar una ventana arqueológica de lo que hubo. Recientemente, en uno de los costados del estacionamiento de bicicletas, se encontró el caño de esa época que también se podrá ver. Pienso que, tanto en la intervención como en la parte espacial, se está recuperando la originalidad del edificio”, agregó Solórzano.

La estación del ferrocarril que durante tanto tiempo estuvo cerrada al público, tendrá su boletería y los demás espacios serán alquilados para locales comerciales, como una cafetería, una agencia bancaria o una tienda de conveniencia, entre otros cuyo uso sea acorde con la conservación. Además, hay un estacionamiento de bicicletas. 

Desde el punto de vista del patrimonio, hay que dejar de ver los edificios como museos, hay edificios que se pueden rehabilitar y que pueden tener otros usos acordes con el sistema constructivo, con la forma y demás. Pero también creo que todos deberíamos sentir que el patrimonio es de nosotros, no es del gobierno, ni de una institución, sino que nos pertenece a todos; que tenemos el derecho de verlos en uso y que forman parte de nuestra identidad y memoria” finalizó Hernández, gestora de la recuperación de la estación del ferrocarril en Heredia.