Desde los origines de la historia,  el ser humano ha deseado medir el tiempo para controlar lo que sucede en su vida, es así como los egipcios, los griegos, los mayas, los incas y otras culturas ancestrales tenían sus calendarios y sus relojes observando los astros y la naturaleza.

Hoy en día usamos el celular y algunos aún usan reloj de muñeca o en la pared, con calendarios en Google o en Outlook, en donde reservamos espacios y en ocasiones nos los reservan esperando que siempre “aceptemos” la reunión, porque estábamos “libres” es decir “sin otras reuniones”.

En la alta gerencia, presidencias o niveles “C” de las organizaciones muy estructuradas de “vieja escuela” se sobre entiende que el o la “Gerente” está muy ocupado u ocupada, se le solicita tiempo casi como esperando un milagro y si decide dedicarte 5 minutos, entonces hay que meditar cada palabra para dar el mensaje claro y no desaprovechar ese valioso tiempo.

Por otro lado, en el caso de los mandos intermedios se espera que “Siempre tengan tiempo” que sean facilitadores, que atiendan a los funcionarios finales y atiendan a todas las reuniones, además de que en la gran mayoría de las situaciones también cuentan con una parte de trabajo también operativo del día a día.

Cuando hablamos de mandos intermedios es donde están los coordinadores, directores de proyectos, gerentes de unidades, líderes de equipos y toda esa capa de sincronización entre la alta dirección y el núcleo operativo que son quienes realizan “el trabajo final”.

¿Realmente un mando medio puede con todo? ¿Será que el día de estas personas mágicas dura más de 24 horas? ¿Crecerán o se les tomará en cuenta en la organización para mejores oportunidades si dicen que no.

Los mandos medios tienen la presión de las metas que solicita la alta dirección y el balance de cargas, relaciones y solicitudes de la capa operativa, son el sándwich de la organización y es un sándwich en donde tanto para arriba o para abajo no siempre es visible el uso de las horas del día ¿Qué tanto hacen? ¿En qué gastan el tiempo?.

Para estas personas que están en esa situación, les puedo comentar que el famoso tiempo es un recurso sumamente escaso, así que al igual que la alta dirección deben aprender a priorizar y a cancelar actividades, reuniones o tareas.

Saber priorizar es un arte y requiere conocimiento y claridad sobre el negocio, también da un mensaje muy fuerte a tus colaboradores de donde deben enfocarse más para lograr los objetivos de la organización.

Priorizar te permite tener un balance de vida entre la realización profesional, familiar, social, descanso, salud física, mental y espiritual. Todas las áreas de la vida son igual de importantes, cuando se sacrifica alguna automáticamente se desbalancean las demás.

¡Priorice! Cada día, si usted no decide todo lo que le llega a su agenda, al menos decida en qué orden va cada cosa y revise que puede delegar o cancelar. Y por supuesto… recuerde que el centro del sándwich ¡es lo que más se disfruta!